¿Eran serios ,o por consideración los llamaban serios?

¿Eran serios ,o por consideración los llamaban serios?

por Alejandro Santana

Nací y crecí en el barrio de Villa Estela, cuando tuve conocimientos de las cosas, algunas cosas me llamaban poderosamente la atención.

Conocí a por lo menos 5 señores de la barriada, a quienes por su carácter, “seriedad ‘les llamábamos, abuelos, tíos y padrinos, los veíamos como ejemplo y los respetábamos a tal punto que no hacíamos travesuras de las cuales ellos se dieran cuenta, porque eran severos en la corrección.

Pese a ese respeto que yo les propiciaba, en mi vivía la espinita de la ¡duda! Pero como decir algo o cuestionarlos, era como decir de Duarte nuestro Patricio lo que Alvarito se atrevió a decir.

No nos prohibirían hacer uso de la palabra, literalmente, pero nos dejaban tan adoloridos que el arrepentimiento por el atrevimiento nos duraba para toda la vida.

Figuerense, fijarse en la vida de los demás, mas si eran esos personajes “serios“, entre mis abuelos y tíos habían unos que tenían tres mujeres mudadas en la barriada y hasta tenían hijos con ellas y no se peleaban entre sí.

Me dediqué a ver como normal que un señor tuviera hasta tres mujeres en el mismo barrio, en la misma calle y que ellas fueran amigas.

Mi observación llegó tan lejos que me di cuenta que cuando  amanecían en una de las casas de las que serian sus queridas, los premiaban con un denominado ponche, consistente en una especie de jugo que contenía huevos, leches, te con jengibre y otros aditivos.

Parece que nací para ser periodista, me atreví a preguntar a la que entendí  que era la que más me apreciaba y su respuesta fue que con ese ponche lo hacía todo un toro, una especie de Súper Man.

El mismo ritual se repetía en las otras casas de las queridas, pero me di cuenta que en las casas de las esposa eso no se hacía, no le hacían ponche en las mañanas.

También pregunté a una señora de esas, que era mi madrina Su respuesta fue tajante, yo sólo aprovecho que ellas me lo alimentan, yo lo disfruto pero no soy tonta para  mandárselo lleno de vitalidad, ella no hacia el revive muerto como me dijo, no hacia ponches,

Los años fueron pasando y no se por cuál razón a la distancia en el tiempo estoy recordando esa parte de mi vida de niño cuando se creía  que esos personajes severos en la corrección y vigilancia a nuestras travesura, eran hombres serios.

Reflexionando sobre esos recuerdos me doy cuenta que en la mayoría de nuestras vidas, solo hemos sido actores a nuestra conveniencia y que la seriedad era solo una máscara bien llevada que hasta aceptábamos esas poses de honestidad para guardarles respetos a esos hombres  ‘serios’.

Fueron carcomidos por la cultura machistas heredada  de sus  ancestros, pero esta ha venido evolucionando con el despertar de la mujer que ha entendido que tiene derechos y que hay que respetarla, pero como respuesta solo sigue siendo víctima, antes de la desconsideración de ver a sus maridos con otras mujeres sin poder decir nada y ahora como respuesta a sus reclamos reciben la muerte.

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