Pedernales es el presagio de graves conflictos

Por: Ramón Núñez Ramírez

e-mail: r.nunez@hoy.com.do

Durante años, en nuestros comentarios y en este privilegiado espacio que me brinda el periódico Hoy, he venido alertando de que la inmigración masiva de indocumentados haitianos, por las muchas variables sociales y económicas que afecta, representa una “bomba de tiempo social”; pues bien, los recientes acontecimientos en la provincia de Pedernales representa una muestra de los trágicos eventos que podrían producirse en el futuro con sangrientos enfrentamientos entre la población dominicana y esa minoría extranjera en crecimiento.
Bajo ningún concepto se justifican las acciones de los comunitarios en Pedernales, dando un plazo de 24 horas a todos los haitianos para que abandonen el país, pero hay que entender la situación social de una provincia abandonada por todos los gobiernos, que sienten cómo los haitianos están ocupando su tierra, dañando el medio ambiente, cometiendo delitos y el detonante final fue el vil asesinato de un hacendado y su esposa a manos de tres empleados haitianos, a puro machete, arma por excelencia de los vecinos, y la impunidad que les ofrece cruzar la frontera y refugiarse en su país. Uno de los tres criminales está detenido en Haití pero no será entregado a las autoridades dominicanas.

La inmigración masiva viene desplazando a los dominicanos del mercado laboral, por una oferta abundante de mano de obra barata y productiva; la industrialización de la agricultura y de la construcción se ha retrasado debido a que los empresarios cuentan con esa mano de obra. Es inconcebible que en esta era sigamos construyendo colocando bloques y pañetando artesanalmente, cuando hace tiempo el prefabricado y los muros ligeros debieron sustituir la mano de obra y de igual manera la mecanización agrícola debió sustituir la recolección manual y hoy tendríamos mayores niveles de productividad en ambos sectores.
La mano de obra haitiana se ha extendido al sector de los servicios y hoy vemos cómo en el turismo y en los proyectos de segundas viviendas los jardineros y los que dan mantenimiento a las piscinas son haitianos, también se han extendido al mercado informal y hoy los “parqueadores”, vendedores de frutas y vendedores de cualquier artículo en las esquinas en su mayoría son haitianos.

Los haitianos en su invasión pacífica están desarrollando nuevos barrios marginados y ghettos, incluyendo el del polo turístico de Bávaro, o instalándose en los barrios marginados de dominicanos, haciendo la vida más difícil a estos por sus pésimas costumbres sanitarias, el desorden, las reyertas y el temor a ser asaltados o que sus hijos sean violados.

El Presidente en su discurso de rendición de cuentas anunció una serie de medidas correctas para preservar la frontera, pero son insuficientes, tarde o temprano el muro fronterizo será construido.

Si usted protege su vivienda con muros y hasta cercas electrificadas, ¿Por qué no proteger el país con un muro? ¿Acaso 63 naciones se han equivocado al erigir protecciones fronterizas?
Es necesario deportar a los que no se acogieron al plan de regularización, es necesario abrir un diálogo con los empleadores para advertirles que serán sancionados los que empleen obreros indocumentados y para ello la Dirección de Migración deberá hacer redadas en los centros de trabajo como construcciones, fincas y proyectos turísticos.

FUENTE: HOY

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