Los Orcopolitas

 

 

Por Carlos J. Vidal Lassis

 

Palabra con la que nuestro patricio, Juan Pablo Duarte, denominaba a los que lo desterraron a él y que le hicieron un exiliado eterno. Los describía como los ambiciosos que se aprovechaban del Estado, que no respetaban los valores y la moralidad y se beneficiaban de las injusticias constituyéndose así en ciudadanos del infierno.

  Hoy en día es fácil usar esta palabra con toda propiedad. No es ahora únicamente, hace más de 53 años que nuestros gobiernos los conforman los Orcopolitas, con muy pocas excepciones, muy particulares y aisladas.

  Las lecciones las aprenden los pueblos que tienen memoria y vergüenza y moralidad, lo triste es que son menos los que puedan exhibir estas virtudes, de hecho no deberían considerarse virtudes y lo que sería raro de ver es lo contrario. Desgraciadamente, creemos que somos mejores de lo que realmente somos y ojalá equivocarme pero la esperanza es muy poca.

  No quiero, porque no me gusta, escribir solo lo negativo. Tengo un compromiso conmigo mismo de tratar siempre de hacer posible lo positivo y en este caso sería señalar que hay posibilidades. Del Caos, de la incertidumbre, puede salir cualquier manifestación que resulte mas bien una solución que un final fatalista. Este pueblo ha sabido reivindicarse, nos ha dado sorpresas y quizás, después de todo, somos realmente nobles y valientes y tenemos vergüenza y valoramos mucho lo moral y la familia y la justicia social, la equidad y el respeto y la compasión por los demás. Quizás, si únicamente quizás, todavía hay esperanza.

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