Los corruptos a la cárcel

Los corruptos a la cárcel

 

POR: ALEJANDRO SANTANA

No debemos celebrar, no debemos cantar victoria, pero si debemos ser observador y militantes de los anhelos y necesidad de que quienes comenten ilícitos vallan a la cárcel sin importar quienes sean.

Nuestras guerras deben ser contra los corruptos, una guerra sin cuartel sin distinción de credo político ni posición económica, ¡es contra los corruptos!

Si los dominicanos nos unificamos y luchamos sin desmayo en contra de la corrupción, de los corruptos indiscutiblemente que tendremos un mejor país.

Los corruptos son nuestros principales  enemigos y asesinos, el dinero del pueblo que se roban nos merma  los servicios de salud que debemos recibir en los hospitales  y en el esquema de seguridad ciudadana.

El corrupto no usa armas para matar, pero su accionar mata a muchos pobres que tienen que vivir resignados en lugares vulnerables, carentes de sistemas de seguridad de verdaderos programas sociales.

¡Hoy como sociedad estamos dando un gran paso de avance,! por fin hemos logrado encarcelar a funcionarios que han robado dinero al Estado!.

¡Por fin hemos hecho lo que debimos hacer hace unos 56 años atrás cuando se ajustició a un tirano que durante 32 años nos gobernó a su antojo y se adueño de todo el aparato productivo de la Nación!

Es posible que no estén todos los corruptos y ladrones que han  desfalcado al país, pero por algo hemos comenzado y estamos  enviando un mensaje como pueblo, como sociedad, ya nos hemos empoderado de nuestro destino y eso nadie lo detiene.

No celebremos, guardemos respeto por sus familiares no por ellos que no lo merecen y debemos focalizar más corruptos, más ladrones para enjuiciarlos por sus  indelicadezas.

Pero tampoco pidamos más allá de lo razonable, el país debe seguir las Instituciones deben permanecer el orden jarico Constitucional debe prevalecer, tenemos una herramienta fuerte en nuestras manos, solo necesitamos afinar nuestra consciencia para elegir mañana a los hombres y mujeres que deben gobernarnos con honestidad y sentido patrio

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