CARLOS JULIO PÉREZ: ¡Otra estrella del béisbol de manufactura barahonera!

 

Por Wilson Gómez Ramírez

 

Carlos Julio Pérez, aparece en los registros oficiales con nacimiento en Santo Domingo, no queriendo significar con ello que vio la luz en la capital, más bien quiere esto decir que es dominicano, lo que es cierto. Más cierto resulta que su nacimiento se produjo en lo que es hoy el Distrito Municipal de El Cachón, Barahona, hecho ocurrido el 3 de junio de 1955.

A los tres años de edad su familia se traslada a la ciudad de Barahona, allí se desarrolla, muy temprano comienza a practicar el béisbol, como todo jugador infantil llegó a usar la mascota de lona, la pelota preparada con hilo de nylon, hilo fino de coser, esparadrapo o tape, y bates rústicos surgido de los pocos tornos que había entonces.

Intercambió en juegos juveniles con el equipo “El Arco”, conformado por jugadores que residían en las proximidades del Arco de Triunfo, a la entrada de la ciudad, no olvida a sus compañeros de entonces y menciona entre estos a Oscar Ventura.

Muy joven le correspondió hacer un periplo acompañando a su padre, por tanto, vivió períodos relativamente cortos en san Francisco de Macorís, Rio San Juan y Sosúa, Puerto Plata; paseaba así su vocación deportiva y donde quiera que llegó buscó la manera de integrarse a una novena de béisbol para poner en relieve su calidad como persona y como atleta.

En 1972, ingresa al equipo de béisbol de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), logra allí imponer su calidad con lanzador; no olvida que tras la Marina de Guerra ganar de trofeo del circuito militar fue llamado a reforzar este conjunto, logra destacarse y alcanza brillo esplendoroso entre los lanzadores estelares del béisbol amateur superior.

Carlos Julio, a quien sus compueblanos barahoneros identifican como Pin, recuerda con un señalado dejo melancólico, aquella serie final del béisbol amateur romántico y presionado entre la Marina de Guerra, que él reforzó, y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), entonces muy vivo el antagonismo, 1973, época escabrosa de los 12 años de Balaguer, y tuvo que lanzar y obtuvo la victoria en un disputado y cerrado juego que terminó 2 carreras por 1. Entonces por la UASD figuraban como jugadores Juan – Piñao – Ortiz, el también barahonero Julio Edwards, Fidel Mejía, Diego Hurtado, José – Maney – Cabreja, entre otros. 

Pérez, también vio acción con el también emblemático equipo de béisbol del Central Río Haina, otro de los conjuntos de esa disciplina deportiva que tanto lustre dio al amateurismo, llegó allí, en 1974, precedido de la buena fama sembrada en la liga militar, allí se percata de la buena fama dejada por su compueblano y amigo Raymond Vólquez, barahonero sobresaliente como atleta, como comentarista y narrador deportivo. Allí comparte sus juegos con otro destacado jugador barahonero, Wilson Contreras (Wisón), a quien recuerda por su tórrido bateo y su buena defensa.

Carlos Julio Pérez, fue llamado a formar parte de la selección nacional dominicana que representó al país en Santiago de Cuba, en 1975, su trabajo también se hizo sentir en aquella ciudad oriental cubana.

Este pitcher derecho continuó con su ascendente carrera y fue fichado por el equipo de Grandes Ligas Angelinos de California, se destaca en los circuitos menores: Rocky league, clase A, doble A y alcanza la importante categoría de triple A, todo esto ocurre en el segundo lustro de la década de los 70s.

“En seis años con esta organización, hice todo lo que tenía que hacer, buen control, el mejor manejo en situaciones difíciles, disciplina en el box, relaciones excelentes con la dirigencia de aquellos equipos y mis compañeros, en fin, solo me faltó mejor suerte” – afirma Pérez.

Carlos Julio, tiene como rasgo característico que una persona sosegada, tranquila, sana, a veces deja traslucir que, pese al tiempo, es de alguna manera tímido; todavía hoy no es muy dado a hablar para medios de comunicación. Esta entrevista ameritó la intervención del locutor y periodista Frank Jiménez, director del periódico digital barahonero El Birán NY.

Continúa señalando:

  • “En verdad no era fácil conseguir establecerse allí un latino, todavía el pelotero dominicano no era la marca que es hoy… en estos tiempos provenir de la República dominicana en un adicional, un plus, como se dice ahora; contrario a esto, en aquellos años el ser latino representaba una desventaja, ciertamente, todavía se sentían los efectos de la discriminación”.

Refiere que fue invitado por los Dodgers de Los Ángeles a los entrenamientos del equipo grande, su trabajo se mantuvo al mejor nivel, el equipo sobrepasó el número de dos jugadores con buena presentación, se prescindió de dos, entre ellos él, Carlos Julio. Al respecto dice:

  • Oye, oye. Es una desilusión grande cuando llegas a ese nivel, donde los sueños de tu vida parece que se van a realizar y sin una justificación que a ti te satisfaga, tener que volver a un nivel inferior… en honor a la verdad, para lo único que no preparé fue para esto… yo no me reporté a triple A con los Dodgers, se me montó El Cachón en la cabeza, recogí y me fui” – afirma con su proverbial calma.

Poco tiempo después, el ex-lanzador barahonero se integró al béisbol mexicano con el equipo de “Los Piratas de Campeche”, allí Carlos Julio Pérez se inscribe en la historia deportiva de aquella gran nación, al participar en un histórico partido de béisbol que inició el día martes 25 de agosto de 1981, el cual duró 47 horas y 55 minutos, así es, casi cuarenta y ocho horas. Este era el quinto encuentro de la serie final de la llamada Zona Sur (circuito) del béisbol de México, se medían Los Diablos Rojos de México y los Piratas de Campeche. El juego de este día se suspendió en dos ocasiones por motivo de la lluvia, y este partido terminó el día jueves 27 de agosto del indicado año.

La primera suspensión de aquel juego se produje el martes 25 de agosto en la tercera entrada, la pizarra estaba en blanco; se reanudó el miércoles 26 de agosto partiendo del tercer episodio, volviéndose a interrumpir por la lluvia en la octava entrada, ganaban los Piratas de Campeche 2-0. En la parte alta de la novena entrada hicieron una más; pero, en la parte baja del noveno Los Diablos Rojos fabricaron tres vueltas y se empataron las acciones, pasan a extra inning. 

En la entrada once, la lluvia comenzó a caer de nuevo, el encuentro se suspende, y es la tercera suspensión, para ser reanudado a las 12:00 del mediodía el día siguiente, jueves 27, de agosto de 1981, fecha en la que concluyó. Carlos Julio perdió este juego conocido en México como “El Juego de los Tres Días”.

 

EN LOS XII JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE

 

Pedro G. Briceño, cronista de la prensa deportiva, en ocasión de conmemorarse el 40° aniversario de los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en nuestro país en 1974, hizo la siguiente reseña: “Con un equipo compacto, que contaba con un poco de todo y amparado en las palabras disciplina y entrega, la selección de béisbol con Rafael Luis y Epifanio Guerrero a la vanguardia iniciaron el gran reto para los dominicanos, tratar de destronar al temible equipo de Cuba. Junto a los quisqueyanos, Puerto Rico, Venezuela, Islas Vírgenes, El Salvador buscaban alcanzar un lugar en el pódium”.

“Era un gran reto el que teníamos por delante, nuestra meta era dar lo mejor de nosotros, pues por primera vez nos encontrábamos actuando a un elevado nivel en nuestro propio país y era un gran compromiso realizar un brillante desempeño”, expresó Luis López, honrado como el dirigente dominicano en ese trascendental certamen”.

Agregó Briceño: “La fanaticada le brindó un gran soporte al certamen de béisbol, llenando en cada fecha el estadio Quisqueya, escenario de las actividades que se efectuaron del 28 de febrero al 11 de marzo y que concluyó con un enfrentamiento entre Dominicana y Puerto Rico. RD fue el mejor en ofensiva y el segundo en efectividad Una sólida selección de béisbol salió al terreno el dos de marzo para celebrar su primer partido ante Islas Vírgenes, el cual se convirtió en una gran demostración de ofensiva y pitcheo por parte de los quisqueyanos que triunfaron con amplio marcador de 9-1 al compás de 16 imparables, anotándose Carlos Julio Pérez la victoria”.

El cuerpo monticular del equipo dominicano estaba conformado por Silvio Martínez, Roberto Rodríguez, Pablo Alcántara, Carlos Julio Pérez, Marino Cruz, Miguel Ángel Álvarez y Teófilo Liriano.  

       

SU PARTICIPACIÓN EN BÉISBOL PROFESIONAL DOMINICANO

 

Carlos Julio Pérez, lanzó en 10 campañas en el béisbol dominicano, entre los años 1976 y 1988, agotando siete de ellas con el conjunto Tigres del Licey y tres con el equipo Azucareros del Este, hoy Toros.

Se inició con la enseña añil en 1976, cuando contaba con solo 21 años de edad, permaneció participando durante las temporadas de 1976 hasta 1983, cuando es cambiado al equipo de los Azucareros del Este, en 1984. Luego volvió a lazar coste equipo de La Romana, en las temporadas 1987-88 y 1988-89.

Puso los mejores números en el torneo otoño-invernal de 1977-78, cuando logró de 6 victorias y solo una derrota, alcanzando el registro de una excelente efectividad de 1.37. Hizo 35 apariciones en el montículo como relevista, con lo cual impuso una nueva marca en el béisbol profesional dominicano que, al día de hoy no ha sido supera; por tanto, está vigente.

Este se constituyó en su campeonato de ensueño, pues, fue líder del circuito en porcentaje de juegos ganados y perdidos, efectividad y partidos lanzados, esto le valió para ser seleccionado como Pitcher del Año y Jugador Más Valioso del torneo de béisbol dominicano.

El activo cronista Tony Grullón, compilador de hazañas y records deportivos en la prensa dominicana refiere en su columna “Para recordar”, del Listín Diario, de noviembre de 2017, el fallecimiento del pitcher norteamericano Kel Howell, quien en el torneo 1984-85 resultó el lanzador del año y el jugador más valioso, afirmando Grullón: “Este último galardón ha sido alcanzado en cuatro ocasiones por pitchers, tres de estos de los Tigres: Guayubín Olivo en 1951, Carlos Julio Pérez en 1977-78, Howell en 1984-85 y Marco Mateo, de las Estrellas, en 2014-15”.

El reconocido cronista deportivo Mario Emilio Guerrero precisó en la edición del periódico Listín Diario del 23 de diciembre de 2017, lo siguiente: “De por vida en la pelota criolla tuvo marca de 19-7, 11 salvamentos y promedio de carreras limpias permitidas de 2.72, en 180 partidos, actuando en 5 de ellos como relevista. En los Estados Unidos, lanzó durante 6 temporadas en las ligas menores con los Angelinos de California, llegando a tirar a nivel de triple A”.

Refiriéndose a la calidad de la Serie del Caribe de 1995 y al roster de los lanzadores dominicanos que hicieron el equipo profesional, el acreditado cronista deportivo Héctor J. Cruz, en su columna que publica en el Listín Diario bajo la denominación de “Miniaturas del béisbol”, señala: “Revisando los nombres de los equipos dominicanos de los mediado de los noventa me topo con los siguiente: azucareros (Toros) del Este; pitchers Pedro Julio Astacio, Pedro Martínez, Carlos Julio Pérez, Yorkis Pérez, José Rijo, Alberto Reyes, Mel Rojas. Esos hombres dominaban el momento, pero también fueron estrella al futuro, y hasta un Cooperstown surgió de allí”.  

Por su parte Bienvenido Rojas, reputado periodista y actual editor deportivo del periódico Diario Libre se hizo eco de la composición del equipo dominicano representado por los bengaleses en el campeonato 1976-77.

En 1976-77 Ed Halicki fue miembro del equipo campeón de los Tigres de Licey, escuadra que también ganó la Serie del Caribe en Venezuela en 1977. Ese pitcheo importado del Glorioso era formidable donde además estaban Rod Dressler, Stan Wall, Bill Caudill, Rick Jones, Mike Wallace, Pedro Borbón, Angel Torres, Carlos Julio Pérez y Virgilio Barrientos.

Su amor por la pelota nunca disminuyó, al regresar a su pueblo natal, ya en el ocaso de su carrera profesional, en 1989, formó parte de un equipo de softbol de efímera existencia denominado “Astros de la Mella”, este era representativo de la calle de Barahona que honra al patricio; allí jugaba la primera almohadilla, y entre los demás integrantes figuraban José Manuel Gómez, José Alfredo Alcántara (Viejo), Willy López, Antonio Ramírez, Bolívar Matos, José Enrique Gómez, Guario Pérez y Mario Martínez. 

Carlos Julio Pérez (Pin) es dueño de una carrera deportiva exitosa, mostró mucha vergüenza en el terreno de juego, allí dejó su impronta, un ejemplo de consagración y disciplina, si bien no obtuvo los beneficios económicos que merecía percibir, no hay dudas que es un triunfador moral, que exhibe una limpia hoja deportiva digna de ser imitada por la nueva generación de jugadores de béisbol.

 

EQUIPO BÉISBOL DOMINICANO XII JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE, 1974

 

 

(Artículo tomado de la Revista “Aquí Barahona” No.4)

 

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