LAS COSAS QUE YA HAN DESAPARECIDO EN BARAHONA (Entrega #9).

por Pilo Santana

Ayer alguien publicó por éstos medios una fotografía en Blanco y Negro del escenario de Billeteros y Quinieleros, alojados frente al Mercado Público de Barahona.

Recuerdo que los Billeteros y Quinieleros se apostaban frente a la tienda de Tejidos de un Turco que los Barahoneros bautizaron con el sustantivo de Domingo El Sordo.

A propósito de Domingo El Sordo, que creo que no era sordo, hay un dato curioso que aprovechó para destacar, es el hecho de que en Barahona le llaman Turcos a todos los ciudadanos y ciudadanas inmigrantes de los paises de la parte del continente asiático que hace frontera con Europa, pero está demás decir que Turcos son sólo los nacionales de Turquía.

Pero para retomar el tema central de éste escrito de opinión, debo decir, que los Billteros y Qunieleros sostenían sus familias con el producto de esa actividad comercial formal.

Digo formal en el sentido de que para poder ejercer el oficio de Billetero y Quinielero había que estar autorizado por la otrora Dirección General de Rentas Intenas, que es hoy La Dirección General de Impuestos Internos (DGII), dependencia del Ministerio de Hacienda.

Recuerdo que los Barahoneros que tenían asignación de Billetes y Quinielas se presentaban los lunes en la mañana a la Colecturia de Rentas Internas para recoger su asignación de Billetes y Quinielas, acompañados de una Lista.

La Lista la publicaban en el Listín Diario y contenía una cantidad de números, que a lo único que se parecía era a la Tabla de Logaritmo.

La Colecturia de Rentas Internas, para esa época de los 60 y 70, estaba en la calle 30 de Mallo, y el encargado era un hijo de Fellito Peguero, que creo que le llamaban Tito Peguero.

El barahonero creía en sueños y en brujería.

En esa época de los años 60 y hasta finales de los 70, habían barahoneros que decían que sabían interpretar dueños, inclusive se sabían de memoria el número de células de muchas personas importantes.

Los que se dedicaban a la actividad de vender Billetes y Quinielas generalmente eran hombres,
acompañados muchas veces por alguno de sus hijos varones grande. Muy pocas mujeres desplegaban ésta actividad.

Yo conocí hombres que dedicaron la mayor parte de sus vidas a ésta actividad.

Los hermanos Cuevas, que eran tres (3), Jaimito Sánchez, Seniso, Aquilino; siempre fueron Billeteros y Quinieleros.

Otros comenzaron la activididad y luego la descontinuaron, porque se dedicaron a otro quehacer; como Dindo y Dámaso López.

Los Billeteros y Quinieleros, apostados en la Calle Luis E. Del Monte, entre las Calles Padre Billini y 30 de Mayo, eran asediado por los ciudadanos y ciudadanas supertiosos, muchos procedentes de los campos aledaños.

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