Juan Matos…MISIÓN CUMPLIDA!

«De modo que no soy ni sé
sino lo que tú eres y sabes.
Porque no soy si no eres
y no hay yo sin nosotros»

Por Juan Matos

REITERO una vez más, estos versos escrito hace treinta y tantos años atrás, en mi poema «De mi forma de amar»; incluido en varios de mis libros.

Escribo esta meditación, en referencia al artículo publicado por nuestro hermano Frank JIménez, en el periódico digital El Birán NY; donde destaca últimos reconocimientos otorgados a mi persona, en ocasión de mi retiro oficial de las aulas de las escuelas públicas, tras 31 años de labores entre Santo Domingo, New York y Massachusetts.

Hoy más que nunca -por la Gracia de Dios, tengo presente que todo tipo de reconocimiento y/o distinción, tiene necesariamente que ser aceptada en nombre de todos los bienamados seres humanos que Dios, en Su gracia y misericordia ha puesto en mi vida.

La vida de servicio al prójimo me fue enseñada por mis ancestros. Mis abuelos, tíos, tías; todos mis familiares se han caraterizado por tener la capacidad de servir, de dar, de ser auténticos, generosos y dignos. Mis padres me enseñaron a ser como he sido y me he conducido -dentro de mi imperfecta manera de ser, con toda la intención de honrarlos, a ellos -Juan Bautista Matos Segura y a Epifania Cuevas de Matos; por cuanto escrito está: «Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.» (Exodo 20:12).

El resto ha sido la sido la maravillosa experiencia brindada por el Altísimo, de tener a mi lado seres espaciales como mi compañera Alma y los hijos que EL nos ha dado; quienes también sirven a través de la educiación. (Manuel David –Viejo Mánue) llamado por el Señor dejó un legado de servicio, reconocido hoy por su universidad.

Por tanto, no me queda sino agradecer a todos los hermanos de mi generación por darme la oportunidad de crecer intelectual y espiritualmente con ustedes. Todo debido a la formación que recibimos y a la constante muestra de apego a los principios con los cuales crecimos. No hay tal éxito personal y/o individual si no es respaldado por un grupo generacional que haya sido consecuente y solidario. Me siento muy orgulloso de mi generación y de los que nos precedieron. Gracias a esa pléyade de hermanos hemos podido ser mejores seres humanos. Nombrarlos es riesgoso, so pena de pecar en el olvido involuntario; me basta con decir que nuestra generación ha sabido cumplir con la meta trazada. Nos hemos capacitado, hemos servido y hemos sobrevivido con dignidad a los retos y situaciones adversas que se nos han presentado.
Desde las aulas de nuestras escuelas elementales hasta las universitarias; desde los clubes culturales hasta las tertulias literarias; en todas las etapas he sabido admirar a mis compañeros, de quienes he aprendido tanto y con quienes crecimos.
Reconocer la imborrable huella del Cuadro de Arte Dramático del excelso Maestro Yorik Piña; las declamaciones del ilustre Maestro Justo Luperon de la inolvidable Lilia Catheline; en fin esa generación que bien supo marcarnos. Tiempo después, las lides en los clubes culturales y deportivos, labrados por la tenacidad de la Sociedad Cultural Los Buenos Amigos. Simultáneamente, el sello celular de la Hermandad de Estudiantes Bateyeros y su Grupo de Poesía Coreada; ¿cómo no responder con esfuerzo, entusiasmo y dinamismo ante tan excelente grupo generacional.

En el ámbito ajedrecístico con mis entrañables hermanos del Club de Ajedrez Ing Luis Belliard; con una pléyade de mentes brillanes. En las aulas escolares tener por compañeros de aulas a tantos brillantes jóvenes que hacían que nos esforzaramos para ser tan brillantes como ellos… Era una generación de hermanos muy inteligentes, estudiosos y que sabían demostrar tanto afecto en las aulas como en los terrenos deportivos. En fin, fuimos afortunados de tener constelaciones de chicas y chicos excepcionales y dispuestos a superarse. Todos inspirados por Maestros y Maestras con mayúsculas en nuestros centros docentes.

Con el paso del tiempo, luego de haber cumplido nuestros deberes universitarios en nuestra Alma Máter-UASD; donde ejercitamos todo tipo de rol solidario; nos llegó el exilio económico y aquí, en esta bendita diáspora, donde nos ha tocado desarrollarnos y levantar nuestras familias, sobresale la tenacidad y la responsabilidad con las que hemos sabido cumplir nuestro rol de padres, encausando a nuestros hijos por la educación, en este país de nuestros inviernos.

Hoy, en nuestro pueblo natal, se ha restaurado la Sociedad Cultural Los Buenos amigos; contamos con Familia Bateyera y Barahona 4 x 4; con sólido liderazgo que bien sabe levantar los valores reconociendo los logros a nuestros hermanos en las diferentes ramas a las cuales nos hemos dedicado.

Sé que puedo decir, con voz plural: ¡cumplimos! ¡Lo logramos!

Celebremos pues, juntos, entrañables hermanos, bienamadas hermanas; celebremos teniendo siempre presente el legado de los ancestros a quienes, sin duda, hemos sabido emular. Estos reconocimientos, diplomas, placas, medallas… tienen un significado y un protagonismo plural. Somos todos dignos y valientes merecedores del júbilo colectivo. Gracias a todos ustedes por hacerme mejor persona.
¡Salud y muchas bendiciones!
Juan Matos -Juancito-

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