Segunda parte: ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN VENEZOLANA A LA LUZ DEL MARXISMO-LENINISMO

 

(Segunda parte, escrita el 30 de enero de 2019)

por Dr. Manuel Linares

Introducción

 

La primera parte del “ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN VENEZOLANA A LA LUZ DEL MARXISMO-LENINISMO”, estuvo orientada a examinar el pasado reciente de la situación. Ahora, la segunda parte estará consagrada a estudiar el presente de la problemática referida y proponer una solución acorde con los intereses de la clase obrera venezolana y con la necesidad del desarrollo de la revolución proletaria mundial.

 

La crisis económica venezolana está  llegando al límite

 

En la primera parte del estudio que estamos haciendo y que publicamos el pasado 28 de enero, del año en curso, en el cuadro 1 nuestros lectores pudieron constatar que en el período 2005-2013 el PIB venezolano mostró una trayectoria errática con tendencia a la baja particularmente en los años 2009, 2010 y 2013. De estos tres años, en los dos primeros el PIB incluso creció negativamente cayendo en la depresión económica.

 

La crisis ha continuado, pero de una manera agudizada. La depresión económica ha persistido en los años 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018. Precisamente en Estudio Económico para América Latina y el Caribe 2018, de la CEPAL, podemos encontrar valiosísimos datos estadísticos que nos ilustran acerca de la grave situación económica venezolana.

 

Cuadro 7

Crecimiento del PIB real (2014-2018)

Año %
2014  -3.9
2015  -6.2
2016 -16.5
2017 -13.0
2018 (Proyección) -12.0

Fuente: DATOSMACRO.COM; CEPAL.

 

El cuadro 7 revela que Venezuela se encuentra frente a un verdadero desastre económico, no visto en el continente latinoamericano. Es una economía que se encuentra sumergida en una espantosa depresión económica. Del año 2016 al 2018, la tasa de crecimiento del PIB real ha sido negativa, pero de dos dígitos.

 

Igualmente, nos cuenta la CEPAL que el principal renglón de producción del país, el petróleo, en el año 2017, la producción de dicho crudo disminuyó un 13,7%. Este sería el tercer año con caídas desde 2013. También, en el 2017 se aceleró la inflación, alcanzando una tasa de 2.500%, y que desde noviembre de 2017 se han registrado tasas de inflación mensuales superiores al 50%, en consecuencia, dice la CEPAL, la economía atraviesa su primer episodio multianual de inflación de tres o más dígitos.

 

En 2017 aumentó el ritmo de crecimiento de los agregados monetarios, del tipo de cambio oficial y paralelo y del salario mínimo. Para 2018 la CEPAL proyecta una caída del 12% del PIB de la República Bolivariana de Venezuela, lo que supone cinco años consecutivos de contracción y una caída acumulada que supera el 40% respecto al nivel exhibido en 2013. Por su parte, la producción de crudo sigue disminuyendo y para 2018 se estima una caída de la producción aun mayor que la de 2017. En 2018 la inflación registra una nueva aceleración y según diversas estimaciones al cierre del año la tasa de inflación podría ser de cinco o más dígitos. Esta dinámica de la inflación ha dado lugar a nuevas alzas en el salario mínimo, y hasta junio de 2018 se habían anunciado cinco incrementos del salario mínimo. La recaudación fiscal no petrolera ha caído en términos reales, al igual que el precio de los bonos venezolanos. A raíz de las dificultades para financiar la gestión fiscal, el Fisco ha recurrido al financiamiento monetario, lo que ha dado lugar a un incremento de los agregados monetarios, y a su vez, del tipo de cambio, alega la CEPAL.

 

Continuemos con la CEPAL. El endeudamiento de Venezuela con Rusia y China, continúa en ascenso. El Gobierno venezolano anunció un proceso de reestructuración de la deuda externa a partir del 13 de noviembre de 2017, lo que permitió al Poder Ejecutivo de la República Bolivariana de Venezuela llegar a un acuerdo con su contraparte rusa para reestructurar la deuda (3,500 millones de dólares). Las dificultades financieras persistieron en el primer trimestre del 2018 y los bonos de la compañía eléctrica venezolana (ELECAR) entraron en situación de cese de pago (default). Para 2018, a los compromisos existentes en 2017 se sumaron la finalización del período de gracia de los préstamos efectuados por los bancos de desarrollo de China, que ascienden a unos 4.000 millones de dólares, y el pago (con crudo) a la empresa rusa Rosneft, por unos 2,250 millones de dólares, concluye la CEPAL.

 

Aumenta precariedad obrera

 

Los obreros, que no tienen ningún tipo de propiedad, solamente la fuerza de trabajo que le proporciona su naturaleza orgánica, son los que más están sufriendo en Venezuela; por eso el gobierno ante la inflación astronómica imperante, se ha visto compelido a incrementar varias veces el salario mínimo, en el año 2018. Sin embargo, estos incrementos nominales salariales, combinado con una sistemática depresión económica (crecimiento negativo del PIB real), rápidamente se diluyen ante el crecimiento verdaderamente espectacular de los precios de los bienes y servicios. Una buena parte de los obreros venezolanos están huyendo hacia otros países, aun a sabiendas de que serían victimas de maltratos como ha ocurrido particularmente en Ecuador.

 

¿Cómo resolver la crisis económica venezolana?

 

El gobierno del Presidente Nicolás Maduro, heredó la política económica que aplicó el difunto Hugo Chávez Frías, consistente en repudiar la política económica neoliberal que ataca la presencia del Estado en la economía, las interferencias del Estado en los mercados y que auspicia la libertad de acción de los monopolios extranjeros y nacionales en pos de la explotación, sin límites, de los recursos naturales y de la clase trabajadora. La política económica asumida fue de corte keynesiano, por consiguiente, al igual que la neoliberal, de esencia burguesa. Los resultados prácticos de esta política económica los obreros venezolanos los han experimentado en su propia carne. La crisis económica es verdaderamente profunda.

 

El Presidente Maduro siguió el mismo patrón. El desastre no ha podido ser peor.

 

La burguesía venezolana y el imperialismo norteamericano hacen creer que la crisis económica ha perjudicado al bloque que ellos conforman. Falso. Los golpeados por la crisis son los campesinos, la pequeña burguesía urbana y principalmente la clase social del proletariado y los semiproletarios (es decir, campesinos pobres) del campo venezolano.

 

Capas de la clase social pequeño-burguesa, aposentada en el gobierno del Presidente Maduro, se encuentra entre dos fuegos. El fuego del bloque burgués/imperialismo norteamericano y el fuego del bloque obrero/campesino/pequeña burguesía urbana/militares democráticos, que gime ante la crisis económica. Los obreros, en particular, según lo que percibimos desde afuera, su conciencia de clase no excede lo económico, pero evidentemente en estos momentos ejercen mucha presión sobre el gobierno pequeño-burgués con el fin de no morir de hambre.

 

¿Qué sugiere el imperialismo y la burguesía venezolana? Primero, sustitución inmediata de la política económica burguesa keynesiana, por la política económica burguesa neoliberal; desean reasumir el control del petróleo y sobreexplotar al proletariado, pagándole sueldos de miseria; segundo, parar en seco los continuos incrementos de los sueldos y salarios, a los trabajadores, consideran que esta es una de las causas principales de la inflación; y suprimir el acercamiento económico con China y Rusia.

 

¿Qué debiera proponer el bloque obrero/campesino/pequeña burguesía urbana/militares democráticos de Venezuela? Impedir que sea restaurada la vieja política económica burguesa neoliberal; barrer con la política económica burguesa keynesiana, cuya inutilidad se ha visto claramente; articular una nueva política económica con las siguientes características; a) favorecer a los intereses de los obreros, campesinos y pequeños burgueses urbanos y a los militares democráticos; b) suprimir inmediatamente las importaciones no prioritarias; c) fortalecer la oferta interna de productos y servicios; d) suprimir la emisión descontrolada de dinero; e) otras.

 

Posición obrero-popular ante la agresión externa

 

La ultrarreación mundial, encabezada por el imperialismo norteamericano, en complicidad con la burguesía venezolana, intensifica la agresión en perjuicio del pueblo venezolano, haciendo patente la posibilidad de una intervención militar.

 

Frente a esa realidad el bloque obrero-popular, tiene el deber de rechazar esa tentativa imperialista; pero de ninguna manera en la perspectiva que clama Nicolás Maduro y la pequeña burguesía en el control del gobierno. Estos quieren que los obreros, que el pueblo venezolano, cierren filas, junto al gobierno actual fracasado, para repeler la agresión y de este modo ellos continuar al frente del gobierno profundizando el desastre económico que golpea principalmente a la clase obrera venezolana.

 

Los obreros venezolanos no tienen que inmolarse por un gobierno que no es suyo, que no está bajo su dirección, que es de naturaleza no proletaria. Si fuera un gobierno de obreros, campesinos, pequeños burgueses urbanos y militares democráticos, o si fuera un gobierno estrictamente proletario, sin duda alguna, dichos obreros tendrían por delante salvar su patria democrático-popular, su patria de nueva democracia, o tal vez, su patria socialista. Éste no es el caso que nos ocupa.

 

Si actualmente el proletariado venezolano sufre los embates e incapacidad de la pequeña burguesía en la conducción del gobierno venezolano, con sus frases cohetes, con sus frases pletóricas de emoción, verbigracia, ¡patria socialista! (¿socialista?, claro, socialista pequeño-burguesa), imaginémonos el triunfo del bloque burgués-imperialista, a través de una agresión militar, y la consiguiente imposición de la política económica burguesa neoliberal, las privaciones se verían decuplicadas y la revolución proletaria se alejaría mucho más.

 

De ahí que los obreros estén obligados a combatir la agresión militar extranjera, en curso, del siguiente modo. Primero, rechazar la idea de combatir la agresión militar extranjera colocando los obreros como cola de la pequeña burguesía y su gobierno, el gobierno de Nicolás Maduro; segundo, combatir la agresión fortificando el bloque obrero-popular (proletarios, campesinos, pequeños burgueses urbanos y militares democráticos, bajo la dirección de los proletarios); tercero, que este bloque articule una alianza temporal, considerándose una fuerza independiente, con el gobierno de Maduro y su partido (PSUV), para repeler la agresión extranjera; cuarto, tratar de constituir representaciones del bloque obrero-popular en todos los espacios geográficos de Venezuela; quinto, en la medida que la lucha se intensifique, constituir gobiernos locales revolucionarios cimentados en el bloque obrero/campesino/pequeña burguesía urbana/militares democráticos; sexto, suprimir el presente parlamento burgués y apresar a sus lugartenientes, empezando por el tal Guaidó; séptimo, a un nivel dado de desarrollo del antagonismo entre los dos bloques, sustitución del gobierno venezolano actual, en virtud de su fracaso ruidoso, por un gobierno que emane del bloque obrero/campesino/pequeña burguesía urbana/militares democráticos;  octavo, si la resistencia triunfa, proceder inmediatamente hacia el establecimiento de un gobierno basado en la alianza de los obreros con los semiproletarios del campo y militares de pensamiento proletario.

 

¡NO A LA AGRESIÓN MILITAR EN CONTRA DEL PUEBLO VENEZOLANO!

 

¡QUE VIVA LA COMBATIVA CLASE OBRERA VENEZOLANA!

 

¡QUE VIVA EL SOCIALISMO PROLETARIO!

 

 

30/01/2019

 

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