Las cumbres genocidas

porJuan Matos

A la mesa llamaron los dueños de la tierra y se pobló de hambre el universo. El festín de arrogancias celebra la utopía con campanas que ladran discursos repetidos. Condenando a los pobres, el circo se traslada de pantalla en pantalla y en el umbral del odio danzan los comensales. Hipotecan el cielo, empeñan democracias, se santiguan y brindan con el sangriento vino añejado en agendas del Fondo Monetario. La otra alternativa, coordenada mortal en latitud coercitiva, siembra desesperanzas en mesas incontables. En el Club de París se juntan los tahúres del terror. Proyecciones de muertes, confirman las bonanzas de inversionistas calvos y de insensible olfato. Dividendos, divisas, plusvalías; avaricias sin fin -servidas como postre, dulcifican las arcas de aquéllos insaciables dueños del universo. Encadenado el mundo con medidas globales los amos imperiales amasan sus metales y licúan sus ganancias en crudos secuestrados.

En tanto los altares avalan las “estables bondades” de las desigualdades, se enraíza un tercer mundo en perenne agonía… A la mesa excluyente llamaron los dueños de la tierra y llegaron las élites con su red de farsantes: cardenales, obispos, arzobispos y demás sotanantes, compitiendo el poder con pastores lacayos; y todos -de acuerdo a sus tratados, bendicen el comercio de libres esclavistas. En páginas sociales de los diarios silentes centellean las estrellas con digno pie foto: célebres mandatarios, sonrientes testaferros, posan como gendarmes en cumbres genocidas.

-Juan Matos-

Del libro: “Temblor de espejos” /2011

Incluido en “El hombre que se fue/The Man Who Left” ; 2017

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