CARAMBA APRENDI RESPETAR NOCHE, CUENTOS Y CUCOS

 

Lcdo. Justo Luperón

 

Ahora he sentido la necesidad, satisfacer el espíritu de curiosidad para hacer las averiguaciones pertinentes, qué efecto produce la práctica llevada a cabo por nuestros mayores, en su inmensa mayoría,  influyendo negativamente; generando temor sobre la espesura de la noche a sus hijos e hijas a través de cuentos de caminos y otras formas de intimidación, ya oral o de forma gráfica.

Socorrían su accionar destacando las apariciones  como legítimas, reales, de ánimas del purgatorios; difuntos que salen y asustan a los niños desprevenidos, timoratos y débiles de carácter, que sufrían en consecuencia por tales motivos, ligeras aceleraciones de pulso al oír tales narraciones. .  

Otra, en hora de sobre mesa y/o reuniones que se realizaban en torno al calor familiar ya en el lugar denominado la sala; cualquier espacio apto para esos fines de socialización con los propios familiares y menos que ocasionales visitas de cortas estadías, remachaban muertes por accidentes, peleas tumultuosas e individuales entre rivales por un sin fin de motivos, insignificantes algunos, los más  avalados por una crasa ignorancia religiosa o actitudes abusivas.

 

Las conversaciones tan disímiles, amenas, íntimas también, estuvieron salpicadas de narraciones detallando los contactos con seres inmateriales y salmos protectores; reparos chispeantes de anécdotas, del febril trajinar del día y todos sus matices, escollos, logros y hasta aspiraciones e inventivas creativas por las sorpresas llegadas casi siempre en cada recodo del camino.  Todo era un motivo de aprisionar recuerdos para descargar pormenores en estos espacios que la familia e invitados dejaban como trasfondo para amenizar una velada con sabor y factura propio de ese instante muy exclusivo del conglomerado.

Llegamos a una edad en que rememorar estos episodios nos permite evaluar los traumas, si los hubiera, para medir el daño causado, en consecuencia, sobre la toma de decisiones, carácter y proceder ante los fenómenos surgidos en todo largo y ancho de nuestra existencia.

Entendemos además que la mal formación social, educativa y los tabúes con los cuales por cultura contaminada por carencias arrastradas por generaciones; las influencias de medios de formación apoyado en los medios masivos de la comunicación controlados por intereses ajenos a los beneficios que debe primar en nuestra cultura, amén la literatura no autorizada pero que se expone por doquier sin la debida revisión de quienes deben proteger el desarrollo legítimo del intelecto saneado, son enemigos que nos han castigado cruelmente en todo el devenir historico, de la formación cultural.

Hoy pagamos ese lamentable descuido de autoridades, padres, líderes y todos aquellos que han tenido que intervenir en el desarrollo de mente y cuerpo sano, porque hemos sido bombardeados inmisericordemente con lo más negativos de otras culturas.  Nos expusieron a la transculturación descuidando que nos contaminamos con todo los virus ofertados en héroes que ni siguieron tuvieron contacto con la realidad circundante. Fruto todo de un desarrollo que nunca logró arrancar. Desarrollo que sirvió para esclavizarnos

Hoy apenas estamos despertando.  El flagelo aún persiste. Desmontar el daño nos costará largos períodos de evaluaciones colectivas y una filosofía de vida crítica, apoyada en peritos en disciplinas académica que demostraran, una a una estas sanguijuelas de sabiduría que todos traemos intrínsecamente.  Solo es cuestión de ir a la introspección y en una alerta percepción vibrante lograr el despertar vigoroso, glorioso.

 

 

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