EL MERENGUE FACTOR DETERMINANTE DESARROLLO COMUNIDAD DOMINICANA

 
por Frank Adolfo

En el año 2003, “Culturarte” organizó un “Simposio”, aquí en el Alto Manhattan, que trató una amargama de asuntos culturales, buscando definir una “Agenda Comunitaria”, dominicana.
En este trascendente encuentro, integrado por escritores, poetas, artistas en diversidad de géneros y disciplinas; educadores, académicos, políticos, gestores profesionales, activistas, etc; organizado además por funcionarios de tan dinámica organización, bajo la direccion del Dr. Piña, sometimos una ponencia (atendiendo invitación expresa) que versó sobre el “Movimiento Clubístico Dominicano en la ciudad de New York”.
El trabajo hizo un análisis referente, de que forma los clubes representantes de los pueblos que identifican al país dominicano como un conjunto, contribuyeron a compactar la idisincrasia de los nacionales allende los mares, establecidos en esta nación receptora.
El merengue ha sido el cemento compactante para unir los criterios definitorios de unidad, consolidada, fehacientemente, en beneficio de nuestros conglomerados actuantes .
Realmente el merengue, que desde los tiempos cuando el entonces candidato político – militar, Rafael Leónidas Trujillo Molina, en los albores de su traginar, de sus febriles campañas multitudinarias, camino hacia sus objetivos, lo utilizara vigorosa, vistosa como sonora avanzada, punta de lanza de sus envestidas, hasta encumbralo luego, para ser enviado como heraldo trastocado en agrupaciones musicales, grupos de danzas, solistas. Arropado con etiquetas de oropel y reciedumbre, de sublime composiciones, exquisitas muchas; salves, y más que embajadas. Alcanzando en tiempos diferentes, el merengue, estatura propia por luz igual, en los altos foros del mundo. Su magestad el merengue. “Patrimonio de la Humanidad”.
El símbolo musical socorrido por la excelencia para expresar la dominicanidad. El de la alegría notoria. El precursor de los grandes avances cuando se llama al combate del deber en todos los trabajos dignos de la patria. El impoluto y nunca renegado merengue, está ahí a lo largo y ancho de la historia que identifica al verdadero dominicano y gana la simpatía para dar la bienvenida, a todos los que visiten esa tierra bendita de los colores Azul, Blanco y Rojo; Escudo y lema sacrosanto de Dios, Patria y Libertad.
Sí, el merengue que nos ha unido ayer en New York , cuando apenas nacia sentirse la nacionalidad y ahora nos hace despertar, para de nuevo ir al combate, rescatando tiempos mejores.
Mañana penúltimo. Seguiremos demostrando porque el merengue a golpe de ritmo: tambora, acordeón, guira, saxofón y cuanto sea permitido en fusión para cambiarle la cara al merengue y ponerlo al servicio de los más caros intereses y que siga siendo patrimonio del pueblo dominicano, sin perder una pizca su soberania, encanto y originalidad. QUE VIVA EL MERENGUE DOMINICANO. Abanderado de la industria sin chimenea. Lo autótono.
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