El Soberano… unos premios que deberían llamarse Casandra!

por Alcibíades Escalante
Una excelente gala de apoyo al arte nacional, un majestuoso espectáculo de luces, sonido y contenido para resaltar lo mejor del talento en lo popular, la comunicación y lo lírico.
Una hermosa y vistosa ceremonia que cada día mejora y que nos llena de orgullo presencial. Una gala en la principal sala de espectáculo del país, la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito.
Muy buena conducción por parte de dos estelares del micrófono, resaltables segmentos como aquellos Soberanos Solidarios, en donde quedó el claro mensaje de la solidaridad humana, bien por Acroarte, pero mucho mejor por Juan Luis, ese gigante nuestro y muy bien por Carlos Vives, quien desea que se conozca a la otra Colombia.
La Moda y la vanidad del espectáculo, no ensombrecen la gigante producción para resaltar lo mejor del talento nuestro. La Alfombra Roja es el escenario ideal, para darle ese toque de glamour tan necesario en estos premios.
El Soberano es un premio al esfuerzo, la dedicación y la consagración de cada uno de los premiados allí en aquella elegante noche de los premios. Son artistas muy queridos por el público… por su pueblo!
Fue un evento para conectar dos generaciones, en donde lo “Viejo” se puso en sintonía con lo “Nuevo” y viceversa… lo que nos dejó un agradable sabor en el disfrute del espectáculo.
Ver a Solano al piano y escuchar las dulce y melodiosas voces de aquellos jóvenes, haciendo aquellos Boleros tan dominicanos… merecían más aplausos!
Ver a un Johnny Ventura agigantarse cada día más, ésta vez en un Mix de variadas canciones que marcaron etapas en nuestras vidas en aquellos años dorados. Ver a Johnny haciendo merengue con el apoyo de unos recursos sonoros de vanguardia, con ritmos de hoy, fue un excelente recurso para conectar y valorar la mejor manera de hacer música en cada tiempo.
Escuchar la descarga musical de Bonny Cepeda con aquel magistral repertorio, fue un momento con nada de desperdicio… que grande es el talento y la música nuestra. Fue un momento que hizo grande al Soberano 2014.
La Bachata (El Añoñaito/Raulín) no se quedó atrás y tuvo su excelente participación (Bachata-Opera), bien por el reconocimiento a Toque Profundo (muy merecido por cierto), Nashla, Liondy y Ñeneco muy bien e igual estuvieron Fausto, Daniel, Boli y Chedy, quienes conectaron muy bien en los segmentos que le correspondía interactuar.
Vakeró y Mozart La Para llenaron y cumplieron muy bien con su cometido en el segmento que le correspondía al Género urbano… la música de los jóvenes de hoy!
Jhovanny Polanco, Krisppy y el Prodigio dieron su mejor cara por la música típica
El tributo al Songo Francis Santana junto a otros recordados, es un hermoso detalle de justa valoración al trabajo de aquellos que en vida dieron lo mejor de si para que hoy los recordemos… Bien!
La Salsa, ese género que está hoy en su mejor momento y lo mejor de todo, en voces de nuestros Salseros, fue un excelente detalle, para el toque final del Show en un magnifico espectáculo con sabor auténticamente criollo. Un Oscar de León como invitado acompañado de ese Canario nuestro que recorre el mundo con su talento y unos Chiquitos team Band para conectar generaciones y unir el pasado con el presente a través de ese idioma universal que es la música, le dio un excelente matiz al final deseado, claro está, debieron estar todos nuestros Salseros de ahora, esos que han revitalizado la Salsa con marcado acento nacional.
La cara siempre alegre de Cuquín, ese ícono de la comedia dominicana, fue el final correcto en un cierre en donde el Gran Soberano serviría como acierto, para cerrar la noche de la mejor manera y tener el final feliz que ameritaba éste gran esfuerzo de Acroarte, era algo que necesitaba el espectáculo para cerrar con broche de oro… y se logró!
Estamos hablando de unos premios que debieron llamarse Casandra, así como se lee y esto lo digo como Barahonero.
Siento el que mi pueblo haya perdido un escenario importante del arte nacional con la ausencia de esa Soberana tan nuestra, esa Soberana que le dio sentido y razón de ser a un premio que hace grande al país, un premio que cada día se acerca más (por su calidad en el montaje) a otros importantes premios que nos sirven de referencia.
Barahona pierde porque ya no está Casandra, porque ya no está ese folclor que sentíamos tan nuestro, porque detrás de cada Casandra que antes se entregaba, nos sentíamos ser parte de él, porque detrás de cada Casandra, se sentía la presencia de Barahona, cuna de esa gran Soberana llamada… Casandra!
Me apena que las partes involucradas en aquel conflicto, y sin entrar en detalles, no pudieron ponerse de acuerdo para preservar su original nombre. Me habría gustado, que en aquel conflicto se hubiese logrado mantener el nombre original, pienso que al no ser así, no sólo perdía Casandra… También perdíamos los Barahoneros.
Barahona perdía cuando sacaban el nombre de esa Soberana tan nuestra, pues ese gran escenario del espectáculo del arte nacional debió seguir llamándose… Premios Casandra! Ella, la Soberana… era y es la esencia de estos premios.
De todos modos y en un acto de justeza, vayan nuestros mayores aplausos, elogios y felicitación para un evento bien montao (sin mirar aquellos baches). René Brea y todo su equipo se crecieron y pusieron al país a nivel de otras latitudes.
Todo el crédito para José Antonio Aybar presidente de la Asociación de Cronistas de Arte y de igual forma, saludamos y resaltamos el decidido apoyo que año tras año le brinda a estos premios, la Cervecería Nacional Dominicana en la persona de Franklin León, lo que permite hacer realidad éstos momentos mágicos del arte nacional.
Arriba el país, arriba los premios y Loor para Casandra nuestra Soberana de siempre… origen de todo!
 

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