Historia paralela de la República Dominicana

por Luis Eduardo Díaz Franjul
eduardofranjul@yahoo.com
En un país de alta dosis política como la República Dominicana la historia se debate dentro de un acontecer democrático lleno de interferencias e incertidumbres donde algunos escritores o historiadores convierten la historia en relato, fábula o historia particular. En estos casos la metodología de investigación y el pensamiento analítico pasan a un segundo plano, requisito que no se puede obviar para diferenciar la ciencias sociales de todo aquello que se conoce como novela, fábula, relato o ensayo histórico que llame o no las cosas por su nombre o incline la balanza de un lado a otro.
 
Lo anterior no es algo nuevo. En mi artículo “Historia o relato” publicado en los medios digitales en el año 2012 hago referencia al artículo de Juan Daniel Balcácer titulado “El muerto de la bandera a media asta” (Diario Libre, 22/12/2012) por el hecho de no llamar las cosas por su nombre. Por tanto hay escritores o historiadores que de manera consciente juegan a la ruleta rusa con la historia sin darse cuenta que atentan contra ellos mismos. Actúan en sentido contrario a la objetividad de hechos y acontecimientos convirtiéndolos en una historia muy particular. A todo esto yo le llamo historia paralela.
 
Los representantes de la historia paralela, al igual que los encantadores de serpientes, juegan con los personajes, hechos, acontecimientos y fechas para confundir aquellos que no saben diferenciar la realidad de la fábula donde la inteligencia llega hasta un punto para darse cuenta de la trampa o los fines que se persiguen. Por tanto la historia dominicana se debate dentro de un acontecer democrático lleno de interferencias e incertidumbres donde sus representantes de la historia paralela pretenden vivir un mundo ideal en complemento con los fines que se persiguen. 
 
En el 2003 escribí un artículo en el Listín Diario sobre Porfirio Rubirosa cuyo párrafo final dice así: “Si Rubirosa se hizo inmortal por ser un conquistador de mujeres que le dieron fama y fortuna fue porque quizás nunca resbaló o porque nunca lo cogieron de pendejo; y mientras otros prefieren concentrarse en el tema “La integridad moral es imperativa para sobrevivir” se le da un “paño con pasta” a ciertos aspectos de la democracia después de Trujillo, cuando se trata de corrupción, demagogia, injusticia, descomposición social, pérdida de nuestros valores, nacionalismo o patriotismo, lo que debería revisarse para luego pretender vivir en un país o mundo ideal donde solo lo cojan de pendejo si usted quiere”.
 
Traigo esto a colación porque la democracia no es un mundo ideal sino un mundo lleno de interferencias e incertidumbres, yerros y aciertos tras la búsqueda del “estado ideal” al igual que las dictaduras y cualquier doctrina o sistema político mundial. En estos casos el mundo está lleno de ejemplos al menos que la novela, fábula, relato o historia particular sea la excepción de la regla tras la búsqueda de un mundo o estado ideal impregnado de encantamiento, que como al decir de algunas mujeres “hasta el refajo se le ve”, en este caso cuando la inteligencia llega hasta un punto para darse cuenta de la trampa o los fines que se persiguen.
 
Desde la muerte de Trujillo en 1961 la democracia dominicana se ha convertido en un mercado de alta dosis política o estado político. Así lo veo. En este sentido, si queremos hacer historia hay que ver los gobiernos desde el punto de vista neutral. No se puede ser juez y parte a la vez, no debe haber gobiernos buenos ni gobiernos malos cuando se logra el poder o cuando el poder está fuera de alcance. Esta dosis de neutralidad la explico en tres artículos escritos en la prensa digital hace un tiempo (Estado Político I, Estado Político 2 y Estado Político III) para no confundir la historia con la política. En estos casos se puede aplicar el “Común Denominador” como herramienta de investigación para la interpretación sectorial de la historia en un interregno sujeto de investigación dejando fuera un denominador muy particular llamado “quehacer político” para no distorsionar o confunfirla historia.
 
El Común Denominador no es solo una herramienta de investigación con fines comparativos según las ejecutorias de distintos gobiernos en un determinado interregno. Como técnica de investigación evita jugar a la ruleta rusa con la historia o inventarse una historia particular, como lo hacen los representantes de la historia paralela cuya conciencia nunca está tranquila para ponderar hechos y acontecimientos con la mayor objetividad e imparcialidad. Por ejemplo, en mi artículo “La frustración de un hombre” estudio los personajes de Juan Bosch y Joaquín Balaguer para hablar de los hombres y no de la democracia, para no confundirla con los hombres y sus gobiernos; o en último caso ir tras la búsqueda de una democracia o mundo ideal como pretenden los representantes de la historia paralela.
 
Estoy de acuerdo con el artículo de Tony Raful titulado “Ramfis, no es la saga, son las ideas!” (Listín Diario, 6/2/2018) al referirse a la Era de Trujillo como “un pasado oscuro, cuestionado o sancionado por la historia”. Pero como yo no veo la historia de un solo lado sino de varios lados refiero al lector mis artículos “Libertad y libertinaje en los siglos XVII y XX” y “Antagonismo histórico en los siglos XX y XXI” donde aplico el “Pragmatismo” como categoría de investigación para la interpretación de acontecimientos históricos que pudieran revelar contradicciones, donde el factor determinante revela o no la contradicción del acontecimiento histórico sujeto de investigación. Por siempre utilizaré el Común Denominador y el Pragmatismo para no mantener estancada la historia o viajar por los linderos de la confusión y la distorsión.
 
Tony Raful coincide con mi artículo “Antagonismo histórico en el siglo XX” cuando dice: “Pero no es correcto que por ser descendiente del tirano, esté anulado para participar en la vida política de la nación”, en referencia a Ramfis Domínguez Trujillo, nieto de Rafael L. Trujillo Molina, quien decidió lanzar su candidatura a la presidencia para las elecciones del año 2020. En cierto modo Tony Raful se da cuenta que la democracia no es un mundo ideal cuando dice: “No es extraño que el señor Domínguez Trujillo logre algún tipo de apoyo político sin distanciarse de la dictadura. Está tan desguarnecida moralmente la sociedad dominicana, tan envilecida en instancias de politiquería, consumo, despojo moral y  social, que cualquier canto de sirena puede atraer y fomentar el retorno al pasado infame”.
 
A pesar de todo, y si de “cantos de sirena se trata”, no hay que olvidar aquellos representantes de la historia paralela que como “encantadores de serpientes” juegan con los personajes, hechos, acontecimientos y fechas para tratar de confundir aquellos que no saben diferenciar la realidad de la fábula, donde la inteligencia llega hasta un punto para darse cuenta de la trampa o los fines que se persiguen según el grado de altura del refajo o ensayo histórico envuelto en papel de celofán.       
 
Estoy totalmente de acuerdo con Tony Raful al sugerirle a Ramfis Domínguez Trujillo que promueva las fundamentaciones ideológicas del pensamiento crítico y la valoración de la libertad como atributo. Sin embargo cada cabeza es un mundo. En cierto modo Tony Raful vuelve a darse cuenta que la democracia no es un mundo ideal cuando le dice a Domínguez-Trujillo lo siguiente: “Diferénciese  del autoritarismo, abdique de la mano dura, y por decepcionantes que hayan sido muchos gobiernos de la era post trujillista, valore e identifíquese con momentos gloriosos, hermosos de libertades y de nuevos próceres de la Patria de Duarte, Luperón y Camaño”. Solo que en este caso el Caamaño de Tony Raful es el de la “Revolución de Abril de 1965”, no el Caamaño de “Playa Caracoles” que revelo en el artículo “Historia, Azar o Cisne Negro” aplicando el Pragmatismo.
 
 
 

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