Antagonismo histórico en los siglos XX y XXI

por Luis Eduardo Díaz Franjul
eduardofranjul@yahoo.com
 
Como es de conocimiento público la Constitución de la República Dominicana ha sido objeto de modificaciones con el paso del tiempo, tanto así que alguien alguna vez la llamó “pedazo de papel”. En días pasados Ramfis Domínguez Trujillo, nieto del dictador Rafael Leónidas Trujilo Molina, decidió lanzar su candidatura a la presidencia de la República para el año 2020. Como se ha publicado en los medios la Constitución exige ciertos requisitos para optar por la Primera Magistratura del Estado. No es mi interés comentar aspectos constitucionales por lo dicho al comienzo de esta introducción.
 
Es verdad que el nieto de Trujillo nada tiene que ver con los yerros y aciertos de su abuelo. Desde que lanzó su candidatura le sacan en cara los yerros del “Estado de la Era de Trujillo” obviando los aciertos que registra la historia. Hoy día el intento de Ramfis Domínguez Trujillo abre las puertas del antagonismo histórico que arrastra el siglo XX consecuencia del Estado de la Era de Trujillo donde los hechos y lo personal son las dos vertientes de ese antagonismo. Tanto así que hay una ley del año 1962 que prohibe toda exaltación pública a la figura de Rafael L. Trujillo Molina. Esa ley fue el segundo conato de “romántica demagogia” tras la muerte de Trujillo en 1961.
 
Mi anterior artículo “Libertad y libertinaje en los siglos XVII y XX” demuestra que el siglo XX es el “siglo de la prosperidad”, contrario al siglo XVII considerado por los historiadores como el “siglo de la miseria”. Para demostrar esa realidad apliqué el “Pragmatismo” como categoría de investigación para la interpretación de acontecimientos históricos que pudieran revelar contradicciones donde el “factor determinante” resultó ser la independencia política, financiera y económica lograda en el Estado de la Era de Trujillo. Esto brinda la oportunidad a los historiadores de demostrar si el siglo XX es o no es el “siglo de la prosperidad” en la República Dominicana.
 
Para llegar a tal conclusión dejé fuera el “Común Denominador” como herramienta de investigación para la interpretación sectorial de la historia”; en este caso un denominador muy particular llamado “Quehacer político”. Lo dejé fuera para no chocar con el Pragmatismo ya que ambas aplicaciones son totalmente diferentes. El Común Denominador compara las ejecutorias de distintos gobiernos en un interregno sujeto de investigación. El Pragmatismo toma en cuenta el “factor determinante” para revelar la contradicción del acontecimiento histórico sujeto de investigación en un determinado interregno (Ref./Google: “Azar o Cisne Negro”, “Divagaciones del Azar o Cisne Negro”, “Realidad o fábula del azar o cisne negro”, “Cuba y RD: 58 años después”, y “Libertad y libertinaje en los siglos XVII y XX”).
 
Consciente el lector de las conclusiones de esas dos aplicaciones de acuerdo con los artículos arriba citados se dará cuenta que mis planteamientos sobre el Estado de la Era de Trujillo nada tienen que ver con las dos vertientes del antagonismo histórico que se desprende desde esa época. Como dije antes esas dos vertientes son: 1 – Los hechos, y 2 – Lo personal. Simplemente planteo el antagonismo histórico para interpretar la historia según las revelaciones del Común Denominador o el Pragmatismo. Quizás podría decirse que ambas aplicaciones serían el complemento de la metodología de investigación y del análisis objetivo de cualquier historia en particular. En este sentido espero algún día tener el visto bueno de las ciencias sociales en vista de que el “Quehacer político” en la República Dominicana obnubila los sentidos.
De acuerdo con el Pragmatismo el factor determinante del Estado de la Era de Trujillo fue la independencia política, financiera y económica de la República Dominicana. Este factor se identifica con el absoluto control de la frontera, el manejo de la Cosa Pública y una cuantiosa riqueza material (empresas de bienes, servicios y obras de infraestructura) creada durante los 31 años del régimen. A estas alturas hay que decir que no hay diferencia alguna entre la corrupción del Estado de la Era de Trujillo y la corrupción en la democracia post Trujillo. Sin embargo hay una realidad que no se puede ocultar: el “Patrimonio Empresarial del Estado de la Era de Trujillo” resultó ser el Gobierno más rico de América al ser el Estado el dueño de la maquinaria ´productora del país desde el primer día de la muerte de Trujillo.
 
De ese patrimonio dependió la República Dominicana durante muchos años hasta su degradación final al concluir el siglo XX. A pesar de eso fue el motor que consolidó el “siglo de la prosperidad” si añadimos la riqueza material creada por los sectores productivos de valor agregado (sector privado) después de la muerte de Trujillo al igual que las obras de infraestructura construidas por los distintos gobiernos al concluir el siglo XX. Por lo tanto lo visto y leído convierten el siglo XX en el “siglo de la prosperidad”. De acuerdo con el Pragmatismo, con el paso del tiempo los gobiernos convertirían la democracia en un “acontecimiento histórico contradictorio” en caso de mantener sin fecha de vencimiento el factor determinante del Estado de la Era de Trujillo.
 
En vista de las circunstancias atenuantes Ramfis Domínguez Trujillo es completamente ajeno de todo lo que se desprende del antagonismo histórico que encierra el Estado de la Era de Trujillo en el siglo XX y lo que va del XXI. Ramfis Domínguez Trujillo tiene pleno derecho de lanzarse a la arena política dominicana. La historia es imposible de predecir,  sin embargo el Pragmatismo podría darme la razón si con el paso del tiempo los gobiernos que tendríamos en el siglo XXI (y en los siglos por venir) no le ponen freno a todo aquello que convierte la democracia en un acontecimiento histórico contradictorio. Por eso, en vez de leer o saber de historia prefiero interpretar sus diferentes facetas utilizando el Común Denominador o el Pragmatismo a manera de escribir sobre lo que no se ha escrito para evitar colocar la historia en un callejón sin salida. 
 
Antes de terminar quiero aclarar algo sobre el antagonismo histórico consecuencia de la Era de Trujillo. Como he dicho antes el antagonismo histórico tiene dos vertientes: 1 – Los hechos, y 2 – Lo personal.- Muy pocos toman en cuenta los hechos (especie en extinción); una gran mayoría combina los hechos con lo personal para estar bien con Dios y con el Diablo (especie abundante); algunos no saben distinguir entre una cosa y la otra (el extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde). Finalmente muchos olvidan, quieren o no pueden olvidar que Trujillo pagó el precio defendiendo sus propias creencias y fiel al dicho que reza “el que a hierro mata a hierro muere”. Ante tanta incertidumbre prefiero ver las diferentes facetas de la historia partiendo de nuestra independencia política lograda en 1844 según las revelaciones del Común Denominador o el Pragmatismo. No es nada personal.
 
 

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