Articulistas , analistas y opinadores de un abismo social visualizado en R D.

 
por Jose Pelaez
Es frecuente leer muchos artículos , comentarios y opiniones sobre el auge negativo en casi todos los aspectos de nuestra vida social, aunque por lo general suelen contaminarlos con la honda política o la pasión partidista, entonces, es ahí donde esos buenos análisis, tienden a perder cierto valor o se erosionan totalmente.
 
Pues asocian al País, como una de las máximas representaciones Mundiales del desorden y descontrol a todos los niveles imaginables. Con sus incisivas descripciones, pintan a RD como el centro del cataclismo socio/político, una especie de un tétrico pesimismo póstumo, superior a un Estado fallido.
 
Algunos dejan ver entre líneas, que RD es la antítesis de una sociedad digna de lograr éxitos, obligada a ir al paso a paso en busca del ansiado desarrollo social, económico y político.
 
El progreso jamás podrá ser sepultado con simples y estériles odios partidistas o por ásperas ambiciones en busca del poder, ya que resulta difícil destruir con falacias nuestro avance medible y cuantificable, alcanzado por la República, a fin de lograr metas ocultas de futuro incierto.
 
El Estado somos todos. Todos. Así por ejemplo las muertes de mujeres adultas o menores, no es justo vincularla a la vorágine delicuencial común. Es un deber delimitar esos actos de barbaries como acciones particulares. Privadas, y que ocurren en todas las sociedades del Mundo.
 
De manera pues, que los padres de familias como integrantes del Estado y cabeza familiar, deben aportar el sacrificio de inculcarle a sus hijos, la disciplina y el respeto, aunque sea con el esfuerzo que les sea posible.
 
Aportando conductas con el buen ejemplo y razones para la convivencia social. Ciertamente la sociedad no solo percibe un alto nivel de miedo y terror, sino que vive y sufre las consecuencias de actos violentos tales como: atracos, asesinatos, robos, secuestros, sicariatos y tráfico de estupefacientes.
Sin olvidar que hasta la incontrolable presencia masiva de ilegales haitianos, está provocando sentimientos de nervios y temor. Es una responsabilidad de las autoridades, ser un monumento de ética y moral administrativa con instituciones funcionales. Deben ser respetuosos de la Constitución a la que juraron lealtad y tener la voluntad política para desarrollar una agenda Nacional de educación permanente, con un apoyo decidido a la Salud y producción.
 
Preservar la paz social y seguridad ciudadana al precio que sea, a tal punto que el ciudadano pueda disfrutar la libertad de vivir sin miedos. Desafortunadamente los esfuerzos que se hacen para controlar los actos delictivos, han sido prácticamente efímeros, casi nulos, pues los planificadores y ejecutores no han logrado entender, que los llamados operativos no han dado ni darán, los resultados deseados por el pueblo honrado y trabajador.
 
Hoy la RD no puede ser un referente universal en término de institucionalidad, pero tampoco, es la Cenicienta en lo social y político en este Mundo florido y espinudo, Vamos y nos llevan al grano a grano, pero en realidad estamos avanzando.
 
Seamos realistas RD no representa un cataclismo, ni abismo social en su institucionalidad, independientemente de estar compelida a mantener un sostenido desarrollo general.
 

Anuncios

Dejar Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.