Román López, un agricultor con 110  años

 
POR: ALEJANDRO SANTANA
Nació un 7 de julio del año 1907 en  la comunidad de El Arrollo, donde siempre ha vivido.
Es el más longevo que yo conozco de manera personal, aunque he sabido de otros más longevos, pero en las redes. Román  López, vive en El Arrollo, Barahona en la Zona Costera, a su edad es un hombre fuerte, aunque ya presenta problemas de  audición, ¡hay que hablarme fuerte! Nos dice cuando se entera que  andamos detrás de su historia para contarla.
Mi vida la pasé trabajando agricultura, cultivaba guineos, yautía, yuca y otros productos menores, tenía varias cabezas de vacas las que ordeñaba todos los días, nos dice.
Pese a mis ocupaciones como agricultor, el tiempo me sobraba para jugar gallos, parrandear y disfrutar la vida de hecho tuvo cuatro mujeres, llegó a tener 20 hijos de los cuales le sobreviven 18, muchos nietos, bisnietos, tataranietos y has chongos, la cantidad exacta no la sabe, pero tiene muchos descendientes.
¡Ahora ya no trabajo, aunque me siento con brío, mis hijos me lo han prohibido, me la paso sentado en este sillón, en esta enrramada, me siento feliz, asegura, soy un hombre rico, mi tesoro son mis hijos, nada me falta, ellos se encargan de todo lo necesario.
Aunque fui gallero, mujeriego parrandero, a mi familia nunca le faltó nada, trabajaba para eso para suplirle lo necesario.
Llegó  a ser dueño de gallera, posee grandes extensiones de terrenos, ya ha repartido entre hijos y lo que queda que  son muchas tareas están en proceso de mensura, mis hijos están en eso.
A parte de Dios mis hijos e hijas han tomado el control de mi vida, me hacen sentir como un rey, soy feliz, reitera y ahora con mas razón, abracé los caminos del señor, soy cristiano, me bauticé y me congrego en una iglesia de mi  comunidad, El Arrollo.
Cuando le pregunté que si  recordaba algo de las dictaduras de esos tiempos, dijo que no, pero que de Trujillo recordaba, el orden que se vivía, el respeto que había para los hombres de trabajo, agregando que Trujillo decía que sus mejores amigos eran los hombres de trabajo.
Al indagar la diferencia entre la Era de Trujillo y la de ahora, nos dice,…Bueno, cuando Trujillo, se  mantenía el orden, ahora parece que no es así, hasta aquí me llegan los ruidos de la inseguridad en que se vive.
Yo no tengo problemas, agrega, me la paso sentado tranquilo en mi casa, solo salgo a la iglesia y hasta allá hay que llevarme porque tengo problemas con una  de mis piernas, aunque camino.
Conserva recuerdos de sus vivencias de cuando era gallero, dice que apostaba 5 pesos a un gallo, lo que para la fecha era mucho dinero, una de sus propiedades la más extensa la compro a un puertorriqueño por dos mil pesos y  el titulo le salió por 120.
Recuerda los nombres de algunos galleros amigos, entre ellos sobresale Cuba, un señor muy conocido en Barahona que vivía en Villa Central, recuerda también a  otros y narra vivencias con ellos.
Nos dice que entre sus andadas está el que ha viajado  en 4 ocasiones a Estados Unidos, que conoció muchos estados porque  iba sólo a pasear.
Cuando le pedimos que  envié un mensaje a la juventud, nos sorprende con estas frases, ¡no tengo enemigos, de hecho nunca los tuve, debido a que siempre respeté a los demás, por lo que les digo sean respetuosos que esa es la clave para vivir bien y tener muchos amigos y ser querido por la gente!
Pese a ser parrandero, gallero, mujeriego, dice tener un gran trofeo que llevará a la tumba con orgullo, ¡nunca fue preso, no pisó un cuartel policial ni se vio envuelto en riñas de jugadores, cuando apostaba 5 pesos o mas siempre los tenía para pagarlos si era que perdía!
Cuando le pregunté que esperaba de la vida, con mucha firmeza me respondió: todos los días doy gracias a Dios por los años, por mis hijos, mis vecinos , por el día de ayer, por el de hoy, cuando me levanto pido perdón por mis pecados, por si los tengo, agregando a seguidas- Estoy preparado para morir, me entregue al Señor y sé que cuando me llegue el día moraré junto a él.
Luego de disfrutar la entrevista con este longevo de mi pueblo, el más longevo que hasta ahora he conocido en persona, me trasladé donde su  primera hija, la señora Gladys López Arias, quien me confirma los datos suministrados por su padre.
Le cuento a doña Gladys lo orgulloso que se siente su padre por sus hijos y me dice que  él es un amor, siempre está de buen humor, que es muy enamoradizo, que en una ocasión pasó un tiempo con ella debido a que la compañera actual estaba en asuntos médicos en la capital.
Nos cuenta que se enamoró de una vecina y cuando esta le dijo, ¡usted tiene una mujer!, le contestó, no esa es una amiga, nos podemos ir para mi casa que vivo sólo, es decir que pese a sus  años aún conserva las ansias de gavilán cazador.
Así es don Román, quien se siente un rey y todo gracias a sus hijos e hijas, reitera y pide que se diga  en público.

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