Exhibamos un turismo patriótico

10611_10151830105215821_1215231848_n2-cropPor: Kilssy Méndez/ larimar magazine
Cuando a través de las redes sociales establecemos una conversación con extranjeros, sea del país que fuese, es muy usual que al decirles que somos dominicanos, nos asocien directamente con los grandes resort existentes en zonas como Bávaro, Punta Cana, La Romana y otros tantos conocidos, en las cuales destacan imágenes de ambientes fiesteros, mujeres fáciles y romo 24-7.
Nada es más cierto que el dominicano como quiera goza, pero también es cierto que esa libertad de la cual gozamos ha sido gracias a las grandes luchas escenificadas en esta tierra en busca de una democracia eterna y de una patria libre e independiente de toda dominación extranjera.
No se le puede pedir a un extranjero que viene a vacacionar y a despejarse de las extensas horas de trabajo que se viven en otros países, estudiar y conocer quiénes somos y cómo se ha forjado cada rincón de nuestro país, pero si adoptar cada ciudadano de forma individual y en conjunto, un modo de vida que refleje el orgullo que sentimos de ser dominicanos, no por poder tomarnos una cerveza en el malecón o al aire libre sin problemas, sino al expresar nuestro orgullo en cualquier época del año. Ya el trabajo difícil fue hecho.
En las fechas próximas al 27 de febrero de cada año, que es cuando celebramos con algarabía nuestra Independencia, se ven sobradas las expresiones culturales, banderas nuevas por doquier de colores vibrantes y la facilidad de encontrar broshure y souvenir que cuentan las heroicas hazañas de nuestros padres de la patria, que no solo tiene padres, sino una familia completa, porque en este país han sido muchos los que han luchado por ella.
Es inaceptable exhibir pedazos de banderas, algunas descoloridas y otras bandera dominicanaque parecen que han atravesado el océano atlántico de extremo a extremo, en instituciones de todo tipo, en las entradas de pueblos y provincias, siempre y cuando las exhiban porque no se está en esa época; y ni que decir de un país que recibí la visita constante de turistas extranjeros deseosos de conocer toda la magia que encierra República Dominicana, los cuales optan casi siempre por instalarse en los grandes hoteles y resorts que poseemos a disfrutar de las playas y de las comidas de corte internacional que ya ellos conocen, sin que en ellos exista por obligación informaciones básicas del país o un símbolo que nos identifique que no tenga necesariamente relación con el mar.
Es bueno recordar que el turismo es la puerta que abre un país equis a turistas nacionales y extranjeros para conocer la biodiversidad que encierra la historia, cultura, tradición, música, gastronomía, cotidianidad y por supuesto sus recursos naturales autóctonos.
Nuestro país turísticamente debe exhibir nuestros símbolos patrios, cultura e historia, como los hogares de los dominicanos que radican en el exterior, que desde la puerta de entrada se sabe que allí habita un dominicano y esto quizás, ayudaría a limpiar la imagen equivocada que estamos transmitiendo de facilidad y gozo a los extranjeros.
Aquí hay gente trabajadora, luchadora, perseverante, valiente, emprendedora…cerebros eminentes que han podido arrebatar en más de una ocasión al país de manos opresoras; gentes que se levantan día a día para luchar por el sostén de su familia y el desarrollo del país, dominicanos que a pesar de los evidentes problemas sociales que existen, llevan una sonrisa en el rostro, la cual es nuestro mejor producto de exportación.

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