El Duarte que debemos conocer

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Bienvenido Matos Pérez
Bienvenido Matos Pérez

Por Bienvenido Matos Pérez

 
Desde cualquier punto de vista con que se mire resulta inexplicable, insólito, incomprensible y por demás penoso que a esta fecha los Dominicanos tengamos tan poco conocimiento o casi ninguno del creador de la nación Dominicana, el fundador de la republica y a quien llamamos padre de la patria Dominicana.
Es cierto que se han escrito muchos libros, que existen innumerables ensayos, que hay mucha, abundante literatura sobre la vida y la obra del padre de la patria pero si esto es cierto no es menos cierto que a la fecha no existe una biografía oficial exhaustiva, profunda de su vida y más que todo cuando lo que existe de este extraordinario hombre no ha podido llegar a la gente, los Dominicanos tenemos ideas erróneas, muy alejadas de la realidad, cuando no ideas inexactas de su vida y sus aportes a la causa de la dominicanidad.
Cuando el Honorable presidente constitucional de la Republica Dominicana, Danilo Medina Sánchez declaro el año 2014 como el año del Bicentenario del patricio Juan Pablo Duarte y Diez, rebosante de alegría escribí el articulo “Mas que un Bicentenario”, porque entendí y quise que así fuera que estas celebraciones debían ser más que simples celebraciones y efemérides para discursos vacios, sin fundamentos de personas con muy pocas condiciones para hablar de duarte.
Quise que el Bicentenario fuera el momento especial, la oportunidad para reencontrarnos con Duarte, con sus principios, con su ideal inconcluso todavía. Aspire que el estado Dominicano organizara una gran jornada, conformara una maquinaria de historiadores, sociólogos, Investigadores que preparan la plataforma que nos permitiera volver a Duarte. Para  a través de su obra poder abrazarlo con su Republica, con la nación que fue el norte de todas sus aspiraciones.
Quise que pudiéramos hablarle al pueblo en su forma, en esa que este tiene de expresarse y entender las cosas sobre todo si uno quiere que el pueblo las entienda, decirle a toda la Republica Dominicana que el primer Dominicano a quien se le ocurrió pensar que la parte española de la isla podía ser un país libre y que lucho con todas sus fuerzas para que esta fuera realidad lo fue Juan Pablo Duarte y Diez, porque José Núñez de Cáceres proclamo el Santo Domingo independiente pero bajo el protectorado de Colombia aunque para esto razones no le faltaron, lo que quiere decir sin ninguna discusión que el primer Dominicano que se convenció que podíamos ser un país Libre, Independiente y Soberano, que podíamos fundar lo que se llama un estado, el estado Dominicano lo fue este Dominicano Ilustre que tuvo la gloria de organizar el Primer Partido político con fisionomía y estructura de una agrupación al servicio de la causa Dominicana y que le llamo la sociedad secreta la Trinitaria.
Hay entonces que explicarle a este pueblo que cuando Duarte acaricio esta idea nosotros éramos Haitianos lo que quiere decir que la sola idea de crear un estado que se quitara de encima el yugo Haitiano a cualquiera le parecía una Quimera y formar una nación más que un atrevimiento, pero él lo creyó y lo hizo posible y esto que escribimos es mucho más grande si analizamos que Duarte creyó que un país que para el año de la fundación de la trinitaria 1838 debía tener cerca de 100mil habitantes pudiera establecerse una Republica que esta pudiera organizar un estado y que sobre todo pudiera infundir respeto a sus vecinos haitianos, pero viene a suceder que Duarte fue además un genio político que estudio paso a paso todos los pormenores de la gran empresa en la que se iba a involucrar, fue militar Haitiano para conocer desde adentro sus enemigos, aprendió esgrima, defensa personal, milicia y el arte de la guerra y demostró integridad moral y sacrificio por la causa lo que más tarde le reconocería el pueblo cuando en la voz de la iglesia lo proclamo Padre de la Patria a un hombre que consumió su vida con la patria, que consagro su existencia con su creación y su libertad hay que rendirle honores y reconocimientos porque su vida estuvo asociada siempre con las mejores esencias de su pueblo y porque él tiene todo lo que le falta a la mayoría de los que han dirigido la cosa pública.
Uno no avizora otro camino, no existe otro norte, no se auscultan otras referencias que no sea su rostro paterno que nos convoca a la emancipación de esta republica dominicana, atribulada, herida pero jamás vencida.
Es por lo que creo que el bicentenario solo nos ha servido para discursos tediosos carentes de patriotismo sin sustancias, cuando veo ciertos farsantes hablar de Duarte he pensado ¡ay si Duarte despertara!
Hay que insistir en el, tenemos que llevarlo a la escuela, a los barrios, a las iglesias, hay que poblar la Republica de sus estatuas, de bustos, donde quiera que se reúnan dominicanos hay que llevar a Duarte, este debería ser la primera persona de nuestra educación histórica, hay que llevar sus películas a las plazas para hacer que nuestros niños entiendan su sacrificio y que aspiren ser como Duarte, porque solo recobrando su legado, exponiendo su obra, haciendo que la constitución Duartiana a pesar de los años superior a las que tenemos hoy en pureza, en contenido, para poder conformar una Republica como él la soñó, que cada Dominicano se sienta parte integral de la nación que  más ha luchado en nuestra americe y que más ha sufrido por ubicarse en el concierto de las naciones libres, lo que debe ser orgullo de los Dominicanos, es necesario volver a mirar al patricio y hacer ante su eterna presencia profesión de fe por su ideal, este es un buen momento para que en cualquier lugar de la Republica los Dominicanos levantemos los brazos al cielo para volver a jurar con él, el juramento trinitario:
En nombre de la santísima, Augustísima e Indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, juro y prometo por mi honor y mi conciencia en nombre de vuestro presidente, Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes a la separación definitiva del gobierno haitiano, y a implantar una república libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominara República Dominicana, la cual tendrá su pabellón tricolor, en cuartos encarnados y azules, atravesados con una cruz blanca. Mientras tanto seremos reconocidos los Trinitarios con las palabras sacramentales: DIOS, PATRIA Y LIBERTAD. Así lo prometo ante Dios y ante el mundo; si tal hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en cuenta, y mis consocios me castiguen el perjuro y la traición si los vendo”.
 

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