Luis Eduardo Diaz Franjul
Luis Eduardo Diaz Franjul
por Luis eduardo Díaz Franjul/eduardofranjul@yahoo.com
luiseduardo.diazfranjul@facebook.com /@LuisEDazFranjul
Tendría yo unos 11-12 años en mis vacaciones escolares que transcurrían un verano en Santo Domingo, en la década del 50, cuando conocí al Dr. Jottin Cury, ilustre barahonero que Dios lo tenga en gloria. Mi amigo de infancia Juan Guiliani Cury (Juanín, – sobrino de Jottin -), Alejandro González Pons y yo, paseábamos por la calle El Conde ese verano. A sugerencia de Juanín decidimos visitar su tío quien vivía en uno de los apartamentos de esa famosa calle, en aquel entonces emblema y distinción de la llamada Ciudad Trujillo. De aquel encuentro recuerdo el calor humano de Jottin.
El Dr. Cury fue un gran jurista que distinguió la profesión. Fué Canciller de la República en Armas en la Revolución de Abril de 1965, Diputado ante el Congreso por el Distrito Nacional (1966-1970), Rector de la UASD y Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, entre otras distinciones. Sus hijos Jottin y Julio también honran la abogacía, el primero como miembro del Tribunal Constitucional y el segundo en el ejercicio privado, al que todavia no he tenido el gusto de conocer.
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Con Jottin padre e hijo traté varios asuntos comerciales y privados hace mucho tiempo. Sobre Julio me entero por sus declaraciones en la prensa que siempre recoge sus opiniones y lo distingue. Hace poco abordó el tema de crímenes de guerra (Listín Diario. 24/12/13) de la siguiente manera. Cito: «El asesinato de Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo) no constituye un crimen de guerra sino un levantamiento de un grupo de personas, por lo que ya venció el plazo de 10 años para demandar» (cierro la cita).
Por un lado entiendo que Manolo no participó en una guerra sino un alzamiento guerrillero de carácter constitucional. Por el otro Ignoro si el tema de crímenes de guerra, en sentido general, está jurídicamente aclarado, lo que me descalifica para opinar. Para abordar el tema tomaré en cuenta algunos de mis artículos publicados en la prensa digital, entre estos: #1) Historia, azar o cisne negro, 2) Historia dominicana, 3) Mártires de papel, y 4) Mártires de la Patria y Mártires de papel.  En el discurrir de este orden solo me interesa deliberar sobre lo que he escrito, sin mayores pretensiones. Veamos.
(#1)- Historia, azar o cisne negro. En este artículo introduzco el Pragmatismo como categoría de investigación de la historia basada en acontecimientos que pudieran revelar contradicciones. También introduzco el Común Denominador como herramienta de investigación para la interpretación sectorial de la historia. Este último revela una forma de hacer historia «con la mano en la masa» según el período histórico que se quiere investigar.
Como caso práctico aplico el pragmatismo en la lucha armada de la República Dominicana en el período 1963-1973. Llamé «lucha armada constitucional» aquella que defendió la constitución de 1963 protagonizada por el levantamiento guerrillero Las Manaclas (1963), y la Revolución de Abril (1965). La «lucha armada inconstitucional» sería la que combatió la constitución del gobierno de 12 años del Partido Reformista (1966-1978), protagonizada por el desembarco guerrillero Playa Caracoles (1973) con la intención de derrocar el gobierno.
En ambos casos dejamos fuera los ideales y gobiernos para facilitar el análisis que conlleva al pragmatismo partiendo de la constitución, que es lo fundamental. El pragmatismo se aferra a la legalidad, en este caso la constitución, la razón de ser del Estado de la democracia (Estado Demócrata). Si enmarcamos el ideal dentro de una escala de valores que se desplaza entre la idea y el patriotismo, el pragmatismo no implica desplazamientos ni desviaciones, siendo la legalidad en este caso el factor predominante o pragmático.
(#2)- Historia Dominicana. En vista de la diversa y confusa interpretación histórica a partir de 1961 tras el final de la Era de Trujillo (1930-1961), la historia dominicana amerita una revisión acorde con la realidad de los tiempos que vivimos para reorientarla y ponerla al servicio de la nación, de manera especial los estudiantes. Es aquí donde tendrían su aplicación las categorías de investigación (Azar, Pragmatismo, etc.), las herramientas (Común Denominador, etc.) u otras categorías o herramientas que pudieran superar las aquí mencionadas.
(#3 – Mártires de papel. (#4) – Mártires de la Patria y Mártires de papel.- Considero Mártir de la Patria a Manuel Aurelio Tavárez Justo gracias a la aplicación del pragmatismo como árbitro de débitos y créditos, ventajas y desventajas que develan el aspecto contradictorio de los acontecimientos históricos, no para escribir historia sino tratando de ubicar y clasificar sus cabos sueltos. El pragmatismo da ventaja a la «lucha armada constitucional» debido al componente o grado de legitimidad en la defensa de la soberania como consecuencia del golpe de Estado de 1963 (Fin de los artículos).
Visto lo anterior, y con todo el respeto que me merecen las declaracions de Julio Cury, podría haber una contradicción o confusión entre los términos «asesinato» y «crímen de guerra», desde el punto de vista belico o lucha armada que caracterizó República Dominicana entre 1963-1973, como la podria haber entre la terminologia juridica del crimen de guerra y la lucha armada constitucional resultante del pragmatismo como consecuencia de Las Manaclas y la Guerra de Abril. En cualquiera de los casos es un imperativo determinar si hay o no contradiccion o confusión para que las cosas sucedan como Dios manda.
Habría que ver si en el alzamiento guerrillero Las Manaclas el  «asesinato» como consecuencia del «levantamiento de un grupo de personas», en este caso defendiendo la constitucionalidad de la República, puede catalogarse o no de crimen de guerra, si lo relacionamos con la defensa de nuestra soberanía y no una guerra como tal, como lo fue la «Guerra de Abril de 1965» con la presencia de 42,000 marines y/o Fuerza Interamericana de Paz (FIP). Si aplicamos el pragmatismo en ambos casos (alzamiento y guerra) la soberanía es el factor determinante que revela el pragmatismo. Eso explica la puesta en libertad de dos soldados norteamericanos capturados en la Guerra de Abril de 1965.
En todo esto lo que trato de revelar es la relación entre la contradicción de acontecimientos históricos que pregona el pragmatismo, por un lado, y el escenario del crimen de guerra dentro de esos acontecimientos caracterizados por un alzamiento y una guerra procurando el retorno de la constitucionalidad, para diferenciar lo que es historia y lo que es justicia.  Hay que tratar estos temas con la mayor imparcialidad y objetividad en caso de una nebulosa jurídica para evitar que la historia y la justicia recorran distintos caminos que conlleven perjuicios o equivocados juicios de valor.
También hay que evitar discrepancias entre los postulados de tratados internacionales sobre el tema frente a los de nuestras leyes. Lo hasta ahora descrito refleja un ejercicio práctico también válido para revisar la impunidad que en sentido general caracteriza República Dominicana. Quizás podría ser un antes y un despues en la búsqueda de una mejor vida para todos los dominicanos en vista de que la impunidad acarrea injusticias que debilitan el sistema institucional de la República Dominicana. Entiendo que Las Manaclas y la Guerra de Abril fortalecieron esa institucionalidad a pesar de no haber logrado los objetivos que ella encierra.
 

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