"El significado intrínseco del sepulcro vacío"

 

Frank Zorrilla1Por Frank Zorrilla

Mis Queridos Amigos y Hermanos,

En esta semana de reflexión para la comunidad Cristiana donde se conmemora la vía crucis del hijo de Dios en esta tierra hace ya más de 2000 años, debemos tomar el tiempo y meditar por un momento en “El significado intrínseco de la tumba vacía”.

 Había trascurrido lentamente la noche del primer día de la semana. Había llegado la hora más sombría, precisamente antes del amanecer. Cristo estaba todavía preso en su estrecha tumba. La gran piedra estaba en su lugar; el sello romano no había sido roto; los guardias romanos seguían velando. Y había vigilantes invisibles. Huestes de malos ángeles se cernían sobre el lugar. Si hubiese sido posible, el príncipe de las tinieblas, con su ejército apostata, habría mantenido para siempre sellada la tumba que guardaba al Hijo de Dios. Pero un ejército celestial rodeaba el sepulcro. Ángeles excelsos en fortaleza guardaban la tumba, y esperaban para dar la bienvenida al Príncipe de la vida.

  “Y he aquí que fue hecho un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo.” Revestido con el poder de Dios, este ángel dejó los atrios celestiales para una misión que culminaría el proyecto de salvación ideado por Dios desde la desobediencia, la redención eterna del hombre para volver a su Creador. Los resplandecientes rayos de la gloria de Dios le precedieron e iluminaron su senda. “Ese Ángel con aspecto como relámpago, y con vestido blanco como la nieve, hizo que los guardas romanos sintieran tanto miedo y asombro ante su presencia, que cayeron como muertos.» (Mateo 28:2-4). Asumo que ante una misión de esta magnitud, como era la culminación del plan de redención, Dios delegó a uno de los ángeles más poderosos, al mismo ángel que en las colinas de Belén proclamó el nacimiento de Cristo.

 La tierra tiembla al acercarse este ángel enviado por Dios, huyen las huestes de las tinieblas y, mientras hace rodar la piedra, el cielo parece haber bajado a la tierra. Los soldados atónitos le ven quitar la piedra como si fuese un canto rodado, y le oyen clamar: «Hijo de Dios, sal fuera; tu Padre te llama». Los soldados en estado de pánico, ven a Jesús salir de la tumba, y lo oyen proclamar sobre el sepulcro abierto: “Yo soy la resurrección y la vida”. Mientras Jesús sale con majestad y gloria, la hueste angélica se postra en adoración delante del Redentor y le da la bienvenida con cantos de alabanza.

 Si ponemos atención al relato de la muerte y resurrección de Jesús, podremos percatarnos de que un terremoto señaló la hora en que Cristo depuso su vida, y otro terremoto indicó el momento en que triunfante la volvió a tomarla, pero según las Sagradas Escrituras, terremotos similares ocurrirán cuando Cristo venga en busca de su pueblo.

 El que había vencido la muerte y el sepulcro salió de la tumba con el paso de un vencedor, entre el bamboleo de la tierra, el fulgor del relámpago y el rugido del trueno. La tumba vacía significa la derrota del príncipe de las tinieblas, el final de su reino y la destrucción del mismo. Significa el poder de Dios sobre la muerte.

 Cuando la voz del poderoso ángel fue oída junto a la tumba de Cristo, diciendo: “Tu Padre te llama,” el Salvador Salió de la tumba por la vida que había en él. Quedó probada la verdad de sus palabras: “Yo pongo mi vida, para volverla a tomar” (San Juan 10:17). Jesús tenía el poder para poner su vida y tomarla de nuevo. En otras palabras, Cristo poseía el poder de quebrar las ligaduras de la muerte. “Destruid el templo, y en tres días lo levantaré.” (San Juan 2:19); palabras que representaban la connotación de su cuerpo como templo.

 La Tumba vacía es símbolo y garantía de la resurrección de todos los justos muertos. Porque se nos ha dado una promesa “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.” Al resucitar Cristo, sacó de la tumba una multitud de cautivos. El terremoto ocurrido durante su muerte había abierto sus tumbas, y cuando él resucitó salieron con él. Eran aquellos que habían sido colaboradores con Dios y que, a costa de su vida, habían dado testimonio de la verdad. Ahora iban a ser testigos de aquel que los había resucitado. Esos fueron resucitados para vida eterna. Ascendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro. Estos, dijo Jesús, «no son ya cautivos de Satanás; los he redimido. Los he traído de la tumba como primicias de mi poder, para que estén conmigo donde yo esté y no vean nunca más la muerte ni experimenten dolor». Fueron tantas las profecías que se habían declarado anticipando este momento tan sublime y todas, sin excepción de ninguna, fueron cumplidas con la resurrección de estos que yacían en el sepulcro.

 Para nosotros los Creyentes, la tumba vacía representa una esperanza, representa la victoria y vida eterna. Es decir, la vida que se había perdido por el pecado es restaurada; porque Jesús tiene vida en sí mismo para vivificar a quienes él quiera. Está investido con el derecho de dar la inmortalidad. En otras palabras, la vida que él depuso en la humanidad, la vuelve a tomar y la da a la humanidad. Esto según sus palabras cuando dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

 La tumba vacía refleja una promesa divina, “El que guarde mi palabra, no verá muerte para siempre” (San Juan 8:51). La tumba vacía solo representa que la muerte solo es un sueño, un momento de silencio y de tinieblas. Por lo que no debemos preocuparnos si morimos en Cristo, porque al igual que él, solo dormiremos por un espacio de tiempo corto, luego viviremos eternamente.

 La voz que clamó desde la cruz: “Consumado es”fue oída entre los muertos. Atravesó las paredes de los sepulcros y ordeno a los que dormían que se levantasen. Así sucederá cuando la voz de Cristo sea oída desde el cielo. Esa voz penetrará en las tumbas y abrirá los sepulcros y los muertos en Cristo resucitarán para vida eterna. Vida donde no existirá más muerte, ni clamor ni el dolor, porque esas calamidades del ser humano serán cosas del pasado. ¿Entiendes el significado del sepulcro vacío y del sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario?

 

 

Que Dios los Bendiga Rica y Abundantemente!

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