Mi encuentro con Danilo

Danilo Medina
Por Soraya Castillo/http://www.listindiario.com

La cita estaba pautada para las 10:00 de la mañana. Llegó puntual. De él, sólo conocía su discurso esperanzador y su irrebatible capacidad para convencer sin mentiras ni poses inventadas. Fue agradable conocerlo. De hecho, siempre quise palpar de cerca lo que tantas veces he escuchado: que es un ser humano excepcional; con una inusual sensibilidad humana; sencillo, conversador e inteligente.
El momento esperado finalmente llegó. Y no me decepcionó. Me saludó amablemente. Lo recibimos en un salón donde lo esperaba la alta dirigencia del partido, que igual quería acercarse al hombre que con disciplina, esfuerzo y sacrificio logró apuntalarse como uno de los políticos más refinados que jamás haya conocido.
Con Danilo Medina no hacen falta planes para lograr un acercamiento. Es fácil entablar una conversación de cualquier tema que toque el interés nacional. Cuando llegó a la Casa Nacional del Partido Reformista Social Cristiano, lo hizo sin escándalos ni protocolos preconcebidos.
Danilo es un hombre de diálogo abierto y sincero; con disposición para escuchar y aportar con consejos oportunos y acertados; con buen sentido del humor, caballeroso.
Llegó sonriente, como siempre. Saludó a todos, con la misma simpatía que concitan sus recorridos por todo el país, en busca del apoyo que necesita como única condición para desarrollar su proyecto de gobierno socialmente incluyente. Su disciplina saltaba a la vista.
En su rostro sereno, observé el semblante de un hombre de ideas claras; firmeza y prudencia. Danilo es uno de esos hombres de fuertes principios morales y éticos; que inspira respeto. Se le nota, de tan solo mirarlo. Así lo percibo. Me sentí confiada. Emocionada y, como millones de dominicanos y dominicanas, con la ilusión a cuesta.
Ese martes 10 de abril en que Danilo honró con su visita la casa de la familia reformista, supe entonces el por qué del alboroto que provoca la candidatura de ese peledeísta consagrado a la lucha de los que menos o nada tienen; de los que claman a gritos un cambio real; de los que aspiran a un mañana verdaderamente distinto.
Me encantó compartir con él. Nos sentimos cómodos. Fue un visitante agradable. Así lo sentimos todos los que compartimos la suerte de comenzar un día con el entusiasmo que irradia el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana.
Conversar con él en privado y luego escucharlo reiterar su promesa de no defraudar a los reformistas que hoy apoyamos su proyecto político, validan lo que en estas líneas expreso y pienso de Danilo Medina.
Creo que Danilo es un hombre serio y dispuesto a gobernar con dignidad y honestidad. Está preparado para gobernar. Tengo la certeza de que una vez logre la victoria con la que el pueblo premiará su indiscutible vocación de servicio, Danilo gobernará con la sapiencia de un Presidente consciente de los grandes retos que nos depara el futuro.
Esos pocos minutos de conversación fueron más que suficientes para saber que Danilo Medina es un hombre que, además de su impresionante y extraordinaria formación política, está dotado de grandes cualidades humanas.
Es indudable que inducirá cambios alentadores para una sociedad que exige un nuevo orden, al menos los necesarios para que nuestro país consolide el proceso de desarrollo social, económico e institucional.
Danilo tiene un concepto sólido y definido de nación. Por eso me abrazo a la esperanza que me hace sentir confiada en su proyecto. Fue un intercambio de ideas que se hizo fecundo y germinó en mí esa fe que solo motivan los hombres y mujeres de buena voluntad.
Segura de que Danilo no defraudará al país que lo aclama y le dará su voto de confianza, me siento satisfecha del paso que dio mi Partido, el Reformista Social Cristiano, en el que nos propusimos unir voluntades y esfuerzos a través de esta “Concertación Patriótica”, que tiene el propósito fundamental de prolongar el camino que garantiza la estabilidad que merece conservar nuestra querida República Dominicana.
Yo confío en Danilo Medina. Le tengo confianza. Albergo la seguridad de que no nos va defraudar, porque tiene los valores que nuestra sociedad necesita. Por eso invito a la mujer dominicana, a esas que tienen la responsabilidad de cuidar, formar y velar por el desarrollo de las familias, a confiar en este hombre la construcción de un futuro promisorio para nuestros hijos.
“Tengan confianza en mí, que yo no los defraudaré”. Así se despidió Danilo, con un hasta pronto reflejado en la gratitud de haber sido el primer candidato presidencial de una fuerza política contraria que visita la sede principal del partido fundado por nuestro líder querido y nunca olvidado Joaquín Balaguer.
Fue un place conocerlo, Danilo.
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