SOS. para la región Enriquillo

Carlos J. Vidal Lassis
POR CARLOS JULIAN VIDAL LASSIS.

Antes de salir el sol, en las madrugadas, la tranquilidad del campo se adorna y va lentamente desapareciendo con los crecientes sonidos de aves y animales, indicándole suavemente la hora de iniciar su eterno jornal a los hombres, mujeres y niños de nuestras productivas tierras. Hoy, mañana y todos los días siguientes, la bondad y simpleza de sus almas, quizás no les permita entender todavía, que ese mal que actualmente arropa los cafetales llamados “Roya”, les trae “en menos de lo que canta un gallo” condiciones desastrosas de vida para ellos y consecuentemente para la economía nacional.
Los 9000 y más familias productoras de Café de esta desafortunada y persistentemente mal atendida zona de la geografía dominicana, la región Enriquillo, a consecuencia de esta terrible plaga, necesitan atención urgente del gobierno dominicano. Requieren una actuación inmediata y coordinada de nuestras autoridades del Ministerio de Agricultura, Indrhi, Codocafé, Cedaf, Coniaf, idiaf, Medio Ambiente, Obras Publicas, Oficina de Obras del Estado y hasta el Despacho dela Primera Dama y las demás instituciones de cooperación nacional e internacional.
La Roya es una epidemia equivalente a un tsunami en el Café, especialmente en esta zona caracterizada por la falta de recursos, caminos rurales, centros y redes de comercialización justa y limitadísima asistencia técnica entre otros males. Es como “la tapa del pomo” de los males imperantes en el epicentro de la pobreza dominicana.
Es un verdadero operativo de emergencia que se debe armar, no con palabras y reuniones bobas como generalmente se pretende “tomar cartas en el asunto”, sino, con un programa objetivo y concreto de medidas de asistencia técnica, recursos financieros, infraestructuras de caminos, centros de acopio y empacamiento para comercialización rentable y optimización de la utilidad de los terrenos, mientras se procede a la restauración de los cafetales con especies más resistentes e igualmente productivas del aromático grano. Un ejemplo es la variedad “Catimoore”. Todas estas realizaciones podrían ser articuladas de manera que se garantice la estabilidad y la sustentabilidad del desarrollo regional, a la vez que se contribuye al fortalecimiento de la economía del país, disminuyendo la informalidad reinante de las actividades productivas agrícolas que en nada participa ni beneficia al bienestar común.
Si al Presidente Dr. Leonel Fernández Reyna, se le describiera con detalles esta situación seguro que entendería que es inaceptable que no se tomen las medidas reclamadas aquí de inmediato. Es un asunto para ser tratado en un gabinete de gobierno como si fuera una amenaza mortal para el país. No es exageración.
Esto es un llamado de alerta que demanda la atención de los medios de comunicación para que lo hagan notar como lo que es, algo muy serio.
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