Desinstitucionalización/Inconstitucionalidad

 
Carlos J Vidal Lassis
Por Carlos J. Vidal Lassis
 
La realidad política actual del país exhibe una crisis que solamente resulta explicable si se considerara que las motivaciones por la que se formó tienen objetivos posteriores con fines no claramente definidos pero si fácilmente predictibles. La crisis en torno a la JCE se puede ver claramente que ha sido un movimiento forzado para crearla. Las dimensiones que se le están dando no corresponden ni se justifican.
 
El modo de ver el mundo de cada persona o grupo social, la manera en que organiza la realidad en su percepción, o como diríamos popularmente, “el lente a través del cual se mira”, es lo que se llama Paradigma. Se puede decir que se construye con un mecanismo que se basa en hipótesis que inicialmente son indemostrables, desde que se establecen a partir de afirmaciones que se justifican con otras justificaciones y así sucesivamente hasta convertirse en postulados que tampoco tienen demostración pero que en cierta forma se aceptan como verdaderos. Ejemplos:
A-Hipótesis no demostrable del cero absoluto o cero grado Kelvin (-273 grados Centígrados). B-Einstein y su cuarta dimensión, el tiempo. La altura, ancho y largo eran evidentes, para él, el tiempo era oculto.
La generación de inconductas inesperadas en funcionarios y técnicos de reconocida capacidad y desempeño excelente o al menos adecuado podría ser explicable bajo la intencionalidad estratégica de favorecer o facilitar reclamaciones espurias o también /sino, la provocación de la situación existente, para eventualmente provocar la desestabilidad ante el desenlace con resultados previsibles para uno de los contendientes.
La desinstitucionalización está directamente relacionada a la inconstitucionalidad. El irrespeto a las  reglas establecidas institucionalmente busca desconocer las mismas en la medida en que desfavorece a un grupo determinado. El fortalecimiento institucional de la JCE conlleva el respeto a sus regulaciones tanto de quienes la componen como de quienes se sirven de ella. No es democrático actuar contrario a estos preceptos.
Siendo la negociación el modo local con mayores precedentes positivos, independientemente que no sean tan positivos para el país como debiera ser, es muy inmaduro pretender posiciones inamovibles y dictatoriales. Tal parece que no se han asimilado experiencias, que no ha habido aprendizaje.
Estas actitudes infantiles, propias de la soberbia y la falta de capacidad del uso correcto del raciocinio le dan base a las ideas antes expuestas. Independientemente de cómo cada uno visualice su posición existe la correcta y esta tiene que estar necesariamente enmarcada en la constitución y en las leyes dominicanas.
 
 

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