LA SOPREPROTECCION A LOS HIJOS Y ALGUNAS CONSECUENCIAS FATALES

 
Dr. Octavio Féliz Vidal
Médico Terapeuta Familiar
La familia como grupo natural desarrolla diferentes tipos de relaciones.  Desde las familias constituidas por muchos miembros,  hasta aquellas que están conformadas solo por dos individuos como sería una madre y una hija.
Sería bueno preguntarnos como  debemos ver la sobreprotección a los hijos o en lenguaje más técnico las fusiones que se dan entre una mamá y un hijo o un padre y un hijo.  Siendo la familia un sistema, todo lo que acontece en un sector de la familia repercute en el otro. Cuando una madre tiene una cercanía muy marcada con un hijo es posible que se esté dando una lejanía con el otro. Y a la vez esto provoca un celo y resentimiento en el abandonado. La parábola del hijo pródigo muestra a un padre muy fusionado con un hijo que es despilfarrador y al que se le da su herencia antes de tiempo, luego de llegar de una vida desordenada se observa que  la alegría del recibimiento de este hijo provoca serios celos en el hermano  que se había quedado en la casa.  Las sobreprotecciones no son tan inocentes y los efectos pueden ser desastrosos para la familia. Tener un hijo especial o una hija preferida, acarrea problemas en los demás hermanos provocando celos, hostilidades, lejanías y como se señala en el relato bíblico de José, hijo preferido de su padre Jacob,  los celos de sus hermanos llegaron tan lejos que decidieron matarlo y gracias a la intervención de uno de ellos optaron por venderlo como esclavo.
Hemos puesto dos ejemplos muy conocidos por todos de las sagradas escrituras para ejemplificar el efecto negativo de sobreproteger a un hijo o hija.  Pero muchos padres y madres no ven el peligro de la sobreprotección y de las fusiones que se establecen entre ellos y sus hijos. Es difícil que los padres y madres acepten que tienen hijos especiales, o no reconocen que se parcializan más con uno que con el otro. Los demás miembros de la familia coinciden en decir en consulta la preferida de mama es aquella o papá tiene a su hijo especial  y por eso lo apoya siempre, refiriéndose al menor o al mayor de los hijos.
Un hijo o hija se selecciona como preferido por algunas condiciones que se van generando en las relaciones entre los padres y sus vástagos. Puede ser un hijo producto de un embarazo difícil para la madre, que se enfermaba mucho de niño o niña, también un único varón en una familia de muchas hijas, o a la inversa en hogares donde solo hay una hija y muchos varones. De alguna manera se establece una cercanía emocional muy estrecha con el hijo o hija en perjuicio de los demás y en especial en daño para el  sobreprotegido.  La experiencia clínica muestra a muchos de los hijos sobreprotegidos terminando como adictos al alcohol y a las drogas,  con problemas de dependencia muy marcada hacia sus padres y a veces incapaces de realizar independientemente sus vidas.  Cuando las madres tienen fusiones muy marcadas con varones podría aparecer trastornos de identidad sexual, aunque esto no es una regla, y en casos peores trastornos psicológicos graves que pueden llegar hasta los brotes psicóticos.
En las familias de dos de una madre soltera y una hija o hijo, se da  casi por necesidad la exclusividad por ausencia de otro hermano. En estos casos los hijos tienen dificultades para hacerse independientes y tomar decisiones en la vida, ya que la relación muy fusionada asfixia y no deja que la otra persona se desarrolle. Las familias de dos o familias donde están los dos padres, pero con un solo hijo tienden a complacer mucho al hijo único, provocando dificultades en su desarrollo personal y social. Los niños únicos tienen dificultades para esperar, para hacer turnos; ya que en su sistema familiar no han tenido que aprender a hacer un turno para ver televisión o jugar a la computadora, porque son reyes en una familia donde son los únicos y reciben por lo general un trato acorde con su condición de unicidad.
Este articulo escrito de manera muy general lo quiero dejar a la consideración de mis lectores para que tomen algunas medidas si están favoreciendo demasiado a uno de los hijos en perjuicio de los otros y en perjuicio del mismo sobreprotegido,  que sin querer lo podríamos estar condenando  en el mañana a ser disfuncional en algunas esferas de su vida. Es difícil admitir que un hijo es muy especial para nosotros; pero si en su análisis interno usted descubre que esto le está pasando es hora de equilibrar las relaciones con sus hijos y acercarse al hijo o hija distanciado y distanciarse un poco del hijo que estamos asfixiando con nuestra sobreprotección, así tendríamos una familia más sana y más funcional.
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