La peor crisis de la educación técnica privada

Por: David Ramírez.

Para nadie es un secreto que los institutos de idiomas y escuelas técnicas privadas están desapareciendo en cada rincón del país. Cada día se vuelven más escasas las ofertas formativas y, aunque muchos quieran negarlo, asistimos a una etapa de involución educativa que parece no importarle al gobierno ni a los congresistas. ¿Será porque se alimentan de la pobreza e ignorancia?

Es cierto que nuestro país atraviesa por una profunda crisis económica, pero era de esperarse un efecto contrario en los institutos y escuelas técnicas. Esta crisis debió haber motivado un boom en esos centros educativos con muchos jóvenes o trabajadores desempleados interesados en actualizar sus conocimientos, aprender una carrera técnica corta o idiomas. Pero por extraño que parezca, nada de eso ha ocurrido, cada cierto tiempo cierra un centro educativo de este tipo en alguna parte del país.

La situación es tan dramática, que en muchos pueblos ya no existen academias de idiomas o escuelas técnicas desde hace varios años, situación que obliga a muchos jóvenes a quedarse retrasados en sus conocimientos. A otros les ha tocado peor suerte, ni siquiera han tenido acceso a una formación técnica que les posibilite insertarse de inmediato en el mercado laboral.

Lamentablemente, en vez de avanzar estamos retrocediendo. Existen pruebas evidentes de esta grave tendencia de involución educativa que debe ser tomada en serio por ciudadanos.

En un pasado no muy lejano, en la Zona Colonial y alrededor del parque Independencia funcionaban decenas de Institutos de idiomas y escuelas técnicas. De aquella época sólo quedan recuerdos, la mayoría de estos centros educativos desaparecieron hace varios años. En su lugar,funcionan centros de piercing, tatuajes y videojuegos.

Hoy, los antiguos propietarios y directores de esos institutos y escuelas técnicas desaparecidas están agobiados en deudas, quejándose amargamente del poco apoyo del Estado, con la opinión que la educación técnica no es rentable en el país.

Algunos funcionarios podrán alegar que aquellos centros educativos no se prepararon para enfrentar la actual crisis económica y que en algunos hubo mala administración, pero el actual sistema tributario, que no exime a los institutos y escuelas técnicas del pago de impuestos muy onerosos, contribuyó a su desaparición.

También la baja de alumnos en las aulas, alta tarifa eléctrica, los constantes apagones, los elevados gastos de local y pago de maestros le propinaron el jaque mate a esos centros educativos.

Esto nos deja entrever que como nación estamos retrocediendo, porque el elemento fundamental de la competitividad en cualquier sociedad es la educación. Sin institutos de idiomas y escuelas de formación técnicas con precios asequibles para los pobres, las posibilidades de insertar al mercado laboral a miles de jóvenes y adultos desempleados serán escasas, no habrá nunca competitividad y sin ella no existen posibilidades de alcanzar el desarrollo.

Un Estado que no fomente e incentive políticas fiscales menos onerosas para los proyectos educativos privados, es un Estado que sentencia en la pobreza e ignorancia a miles de jóvenes.

Se podría alegar que los politécnicos y escuelas laborales suplen las necesidades de mano de obra al mercado, algo que no resulta del todo cierto. La deserción escolar en algunos de esos centros educativos públicos ha adquirido una condición de problema relevante, muchos estudiantes abandonan sus estudios para trabajar y aportar ingresos económicos a la familia.

Estamos viviendo la peor crisis de la educación técnica privada. Tal como van las cosas, el país se encamina a convertirse en una nación sin competitividad y crecimiento económico, con miles de jóvenes sin formación técnica postrados en la pobreza y el oscurantismo.

En pocas palabras, un estado fracasado. 

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