¿Paradigmas o retóricas políticas?



Por: David Ramírez.

En política todo es cálculo y más en una época de trampas y marrullerías electorales.

Un candidato presidencial requiere la movilización de importantes recursos financieros y humanos, una tarea nada fácil cuando la misma debe estar coordinada bajo una lógica central que permita a un grupo heterogéneo de personas (pero bajo un mismo objetivo político) conformar una maquinaria electoral con el propósito de movilizar a todos los simpatizantes para garantizar el triunfo de un partido.

En las elecciones congresuales pasadas pudimos ver en el partido de gobierno (PLD) una poderosa maquinaria electoral en las calles, donde en su interior primó la sinergia y unidad partidaria fruto del acercamiento entre Leonel Fernández y Danilo Medina. Todos somos testigos del triunfo arrollador de esa estrategia electoral unitaria, desbancaron a la oposición en el Senado y casi barrieron en todos los ayuntamientos del país.

Luego de esa experiencia, no subestimo la capacidad de movilización de ese partido. He llegado a considerar que el PLD unido es un rival digno de tener en cuenta.

Cuando yo leo en algunos diarios los artículos de destacados comunicadores solicitándole al candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, Danilo Medina, que eche a un lado de su campaña electoral al presidente Leonel Fernández, no hago más que sonreír por esa solicitud tan ingenua y fantasiosa.

Porque como escriben parece que sus análisis son paradigmáticos y sus conclusiones propias de personas con dotes de prestidigitadores electorales. En sus excesos de confianza, también parecen olvidar que Danilo Medina, al igual que el presidente Fernández, son amigos íntimos y cuadros importantes del PLD. Las divergencias entre ellos son circunstanciales, no de fondo.

Danilo Medina necesita los recursos económicos de esa estructura clientelista que por seis años ha montado eficientemente el gobierno para poder unificar la formidable maquinaria peledeísta en cada campaña electoral. Por su parte Leonel Fernández necesita a Danilo Medina para evitar sobresaltos judiciales o acciones punitivas contra él o algunos de sus funcionarios del anillo palaciego. Lo menos que le interesa al mandatario es la llegada al palacio presidencial de un gobierno de la oposición que lo acusara en los tribunales de corrupción administrativa.

Estos comunicadores han tratado de convertir en un paradigma dominante la supuesta “mala vibra” que podría haber generado en los votantes el hecho de que el candidato Danilo Medina estuviera presente en el último discurso del primer mandatario. Dan por sentado como una verdad absoluta que la imagen negativa que actualmente arrastra el presidente Leonel Fernández tarde o temprano afectará al candidato presidencial del partido morado.

Entre los paradigmáticos de esta supuesta visión cosmopolita de la realidad electoral dominicana, se encuentra la eminente derrota de Danilo Medina en las próximas elecciones presidenciales porque supuestamente no ha podido separar de su campaña los errores económicos del gobierno de Leonel Fernández.

Desconocen que el pueblo dominicano no tiene alternativa electoral para las próximas elecciones presidenciales porque no existe un candidato nuevo y distinto. El candidato de la oposición, Hipólito Mejía, durante su gobierno fue igual o más ineficiente, entreguista y corrupto como el actual gobernante Leonel Fernández.

Olvidan también que Danilo Medina y Leonel Fernández están hechos tal para cual. Que el primero fue el estratega de campaña durante dos exitosas contiendas electorales del presidente Fernández. Pese a todas las contradicciones o discrepancias que entre ambos ha existido, en Danilo Medina, existe una lealtad política inquebrantable con el primer mandatario.

Al final, si uno analiza detenidamente la mayoría de esos artículos podríamos darnos cuenta que son puras retóricas políticas y si Danilo Medina se llevará de estos consejos, cometería un suicidio político al igual que una vez cometió en vida Jacinto Peynado durante las elecciones presidenciales del año 1996 al tratar de diferenciar su campaña de la gestión gubernamental del viejo zorro reformista, Dr. Joaquín Balaguer.

Con todo su desgaste político, sólo el liderazgo de Leonel Fernández puede unificar la poderosa maquinaria electoral peledeísta y eso lo sabe muy bien, no sólo Danilo Medina, sino también la oposición política.Un Leonel Fernández en las calles es un recurso electoral valioso que ningún candidato peledeísta se daría el lujo de rechazar.

Por eso no hay que olvidar que fue esa misma maquinaria electoral que le garantizó al presidente Leonel Fernández y al PLD ganar cuatro elecciones consecutivas al PRD.

Con ingenuidad y fantasías no se ganan elecciones.

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