Una barahonerista llamada Flavia

”En Barahona se produjo un movimiento formidable de hombres de una probada vocación progresista”

La mujer barahonera ha tenido la fortuna de encontrar la mejor representación social que se pueda imaginar en las figuras de María Montez, gloria insuperable del cine mundial; Casandra Damirón, la expresión femenina más elevada del cultivo de los bailes folklóricos y una depurada intérprete del canto; y, Flavia García Terrero, académica, propulsora de la cultura y una entusiasta defensora de su lar nativo.

Otras mujeres barahoneras han hecho importantes a favor de la libertad, la educación, el arte, los deportes, la cultura, etc., empero no han tenido la connotación nacional, cuando no internacional de la antes referidas.

Ahora que se cumplen 40 años, aunque parece que fue ayer, que se creó en el Centro Universitario Regional del Suroeste (CURSO), nos llega a la memoria el arduo y vehemente trabajo que hicieron barahoneros de gran pureza, genuinos “barahoneristas”, en aras de que el rector magnífico, ingeniero Andrés Ma. Aybar y las demás altas autoridades de la entonces muy prestigiosa Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), bajo los influjos de la nueva filosofía que impulsaba el Movimiento Renovador Universitario, acogieran la petición de instalar en Barahona la primera extensión de la Primada de América.

En Barahona se produjo un movimiento formidable de hombres de una probada vocación progresista, con frecuencia sindicados por sectores militares y civiles conservadores, cuando no reaccionarios, como comunistas, entre los que se encontraban Antonio Méndez, Constantino Cury (Tinito), Angel Luis Patnella y José Teseo Ramírez.

En las entrañas de propia universidad Leonardo Mercedes, en su condición de estudiante al que se le reconocía don tribúnico y era acreedor de cierto prestigio, jugó un importante rol y dirigió una importante comunicación a las autoridades uasdianas motivando la ya expresada necesidad de establecer la extensión del Suroeste en Barahona.

Flavia García Terrero, catedrática y activista cultural, puso al servicio de la causa de sus compueblanos su influyente figura para que este proyecto se convirtiera en realidad.

Se constituye este discreto esfuerzo en el primer aporte trascendente de la doctora García Terrero para beneficiar a su pueblo, su inolvidable Perla del Sur.

En ocasión de desempeñarse como titular de la Secretaría Estado de la Mujer procuró que esa cartera dejara sus huellas en Barahona, una dependencia del organismo quedó operando en su terruño.

Ahora que ha estado desempeñando el cargo de directora general de pasaportes vuelve, dentro de una cerrada coherencia, a pensar seriamente en cómo aportar desde allí a favor de los suyos, es así que detecta una solución a una sentida necesidad: La Oficina de Pasaportes de Barahona, en Barahona.

No sólo establece esta nueva dependencia desde el punto de vista institucional, sino que no escatima esfuerzos para adquirir en nombre del Estado, mediante compra, un inmueble, lo remodela, lo equipa generosamente, y pone en funcionamiento este organismo con inequívocos ribetes de permanencia y estabilidad.

Fuente: Armario Libre.com

Anuncios

Dejar Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.