La Calle Restauración de Barahona

Por el Dr. Wilson Gomez

“La Trinitaria, un día cualquiera, se le rotula con el nombre de Joaquín Balaguer y se ignore a otros defensores”

Algunas calles emblemáticas de la ciudad de Barahona han sido objeto de cambios de nombres, y tales modificaciones se constituyen en una verdadera ofensa a hechos y acontecimientos de trascendencia histórica para el país y singularmente, para la región.

Eso ha venido ocurriendo y la ligereza y el desparpajo con que se han producido mueve a la preocupación del menos sensible de los munícipes que posea la más leve noción de historia dominicana.

Cuando le fue arrebatado el nombre a la calle “Uruguay”, vía que en la conciencia de los auténticos barahoneros seguirá llevando su genuino nombre, por todo el valor patriótico que entraña aquel desafío a los invasores norteamericanos hecho por la tripulación del crucero “Uruguay”, en octubre del 1919, que no acató la orden de bajar la Bandera Nacional, proclamando que “Barahona es un puerto dominicano y la República Dominicana es un país soberano”.

Prefirieron aquellos patriotas latinoamericanos enrumbarse a Jamaica para abastecerse de carbón, y con ello estamparon un sello indeleble en el puerto de nuestra ciudad que las generaciones presentes y futuras tienen que identificar.

La calle Restauración que recorre un corto tramo de Oeste-Este que inicia en la calle Luis E. del Monte y finaliza en la “Panchito Boché”, del sector 30 de Mayo, también ha sido cambiada y su auténtico nombre desconocido.

Igual preocupación genera esta decisión que parece desconocer las acciones luminosas escenificadas por los hombres de la región que reaccionaron con vigor ante el “horrendo crimen contra la Patria”, como bien expresa el profesor Robert.

Cómo olvidar a nuestros restauradores que bajo la densidad del humo de la pólvora fueron esparciendo sus pellejos por los campos al enfrentar con determinación a las tropas españolas; cómo silenciar el eco del cañoneo de nuestros artilleros de gloria Nicolás Ramón Féliz, José Méndez, Loreto Suárez y José Guante.

Es posible que pasen desapercibidas las armas de la República empuñadas por Angel Féliz Liberata, Candelario de la Rosa y Emilio Amador Féliz (Mandé), entre otros.

Cómo no percibir el destello de intenso brillo de los combatientes en la batalla de La Canela, de 1864, Antonio –Blas- Cuello, Rafael Matos (Falé), Pablo -Mamá- Ramírez, Juan Dotel, y muchos más.

Hasta que la Reina Isabel II de España no derogó el decreto de Anexión, en julio del 1865, los esfuerzos por restaurar la Independencia Nacional tuvieron entre los nuestros la mayor cabida.

En el primer caso que hemos referido, por una inicua decisión municipal se cambió el nombre de calle “Uruguay” por “José Francisco Peña Gómez”, figura estelar de la política nacional que merece ser reconocida, empero jamás en desmedro de la exhaltación de un importante hecho histórico.

En el segundo caso indicado, a la vía “Restauración” se le suprimió y en su lugar se le colocó “Juan Bosch”, Gloria de las letras y la política del Continente Americano, quien, juzgar por su pura conciencia histórica, si pudiera manifestar su voluntad, sería el primero en objetar una acción de este género.

Ahora tememos que a la calle “La Trinitaria”, un día cualquiera se le rotule con el nombre “Joaquín Balaguer”, y se ignore a heróicos defensores de la dominicanidad Vicente Noble, Fernando Taveras y otros.

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