UASD Primera Ocupacion Ocupacion Militar Balaguerista – 14 de Febrero 1968

Por Virgilio Gautreaux P.

Hoy 14 de Febrero del año 2010, se cumplen 42 años de la primera ocupación militar balaguerista de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Desde inicios del mes de febrero de 1968, el gobierno estaba hostigando la UASD. Entre otras acciones, la Policía Nacional cumpliendo “ALTAS ÓRDENES SUPERIORES” comenzó a confiscar los autobuses que transportaban los estudiantes universitarios, con el propósito de boicotear el semestre académico. Estas actividades represivas perseguían que la inasistencia de la mayoría de los estudiantes, provocara el cierre de la institución. Esta medida policial afectaba los estudiantes de menos recursos económicos, los cuales debían recorrer largos trayectos para recibir sus clases y para retornar a sus hogares en horas nocturnas en una ciudad altamente insegura.

El primero de Febrero el Rector Castaños Espaillat en una concentración de la familia universitaria, destacaba la insensibilidad del gobierno, el cual redujo sensiblemente la asignación de recursos a la academia. Destacó el nuevo carácter plural y la política de puertas abiertas de la universidad, a todo aquel que quisiera estudiar y superarse. También citaba la creación de grupos culturales que recorrían el país. Dijo que el ahogo económico y la indiferencia presidencial, no dejaban otra vía que la movilización de la familia universitaria por la supervivencia de la UASD.

La hostilidad contra la el centro académico partía de que el centro académico era de los pocos lugares del país donde sus miembros podían expresarse libremente. En 1966 un importante grupo de profesores, estudiantes y empleados agrupados en el MOVIMIENTO RENOVADOR había desplazado las autoridades ultraderechistas y elitistas que todavía en esa época, levantaban doctrinas académicas retrógradas y autoritarias. Los sectores cívico-militares que apoyaban los conservadores expulsados de la UASD, arreciaron sus ataques, que se conjugaban con restricciones en los recursos financieros.

Para ese momento el gobierno entregaba mensualmente 300 mil pesos, los cuales eran insuficientes para atender adecuadamente a 8 mil estudiantes que cursaban 40 carreras. Por las precariedades financieras, estaban afectadas las actividades docentes y administrativas y aumentaban las deudas con empresas suplidoras. Para enfrentar la situación, la Universidad reclamaba una asignación mensual de medio millón de pesos.

Ante estas presiones, la universidad respondía firmemente, calificando como ilegales la retención policial de los autobuses y reclamando en un comunicado al país el 6 de Febrero, al Jefe Supremo de la Fuerzas armadas y la Policía Nacional, que detuviera los desafueros de los cuerpos armados, que supuestamente estaban para preservar el orden público y la paz ciudadana. Al mismo tiempo, el 9 de febrero de ese 1968 la UASD tenía programado realizar un mitin en el parque Rosa Duarte en apoyo a sus reclamos, para lo cual solicitó al a la Secretaría de Estado de Interior y Policía, el permiso correspondiente, amparándose en el Artículo 7 de la Constitución, relativo a las libertades públicas y de expresión, los cuales-argumentaba la Universidad-debían ser garantizados por el Estado. La respuesta fue la prohibición del acto, militarización del parque y fuerte patrullaje en toda la capital, además de continuar la incautación ilegal de autobuses universitarios.

La actividad del parque Rosa Duarte, era una especie de “calentamiento”, previo a la gran “marcha del pueblo” al palacio nacional, programada para el 14 de febrero de ese año.
Estos acontecimientos ocurrían en un clima de creciente efervescencia política dentro de los cuales pueden citarse la desaparición del Coronel Caamaño en Londres, ocupación de locales sindicales, la desaparición del abogado Guido Gil, las torturas a presos políticos, persecución y muerte de opositores, sumado al anuncio del Partido Revolucionario Dominicano de no participar en las elecciones de mayo próximo. El gobierno diseminó el rumor de un supuesto Golpe de Estado “de la derecha” y movilizó miles de efectivos militares en todo el país.

En el plano internacional la guerra fría estaba influída por las hostilidades en Vietnam, luego de la ofensiva del Tet.

El Presidente Balaguer al ser cuestionado en La Vega el 10 de febrero sobre la retención de los 5 autobuses de la UASD, declaró: “un mes basta para que la policía termine esa investigación”. Apuntó que en menor tiempo posible deben ser devueltas. También planteó excusas que imposibilitaban cumplir las demandas financieras de la universidad.

En medio de estas tensiones 55 estudiantes de Derecho de la UNIVERSIDAD CATÓLICA MADRE Y MAESTRA publican un comunicado en respaldo a las demandas de la UASD. El periódico El Nacional, editorializó el lunes 12 de Febrero ponderando este comunicado. La UASD agradeció sinceramente el documento suscrito por los estudiantes de la UCMM.

Ese mismo día 12 una comisión de la UASD integrada por el Vice-rector Fernando Morbán Laucer y los profesores Alberto Rincón y Tirso Mejía Ricart, se reúnen en el palacio nacional con un alto funcionario del gobierno, el cual-en nombre del Presidente Balaguer-les comunica que la situación financiera de la UASD se resolverá luego de las elecc
iones universitarias, aunque estaban aún pendientes los resultados de una auditoría, lo cual no sería obstáculo para postergar la ayuda que reclamaba la universidad. De igual modo, luego de los comicios serían devueltas las guaguas retenidas. El Presidente señalaba que la marcha era una medida de presión, que contravenía el clima de paz.

En la tarde del lunes en una extensa comunicación el Secretario de Estado de Interior y Policía, Carlos Rafael Goico Morales, expone las razones por las cuales se prohíbe la marcha de la familia universitaria al palacio nacional.

En respuesta a la negación del permiso, el Consejo Universitario de la UASD decide el martes 13 de febrero posponer la caminata para una fecha posterior al 15 de febrero, luego de las elecciones de las nuevas autoridades de la institución. Estudiantes, empleados y numerosos profesores protestan esta decisión. Se producen manifestaciones dentro del recinto y una asamblea decide realizar la marcha al día siguiente y permanecer en el recinto para evitar sorpresas. Los grupos estudiantiles y la FED reclaman el apoyo de la marcha a todas las organizaciones democráticas de la nación.
Ese mismo día, la universidad es rodeada por varias decenas de policías, pero sin incidentes de importancia. Los editoriales de la prensa conservadora-con subterfugios-se alinearon y apoyaron la inflexible postura del régimen.

El miércoles 14 de febrero de 1968 aproximadamente a la 1:30 de la madrugada se inicia un fuerte tiroteo contra la Universidad Autónoma de Santo Domingo que según la prensa, se mantuvo hasta casi las tres de la mañana. Para ese momento la UASD estaba rodeada por grandes contingentes militares y policiales, auxiliados por carros de asalto, a los que se incorporaron luego tanques de guerra. Los efectivos eran aproximadamente unos 2 mil, mientras que dentro de la institución habían casi 200 personas entre estudiantes, empleados y profesores. Es decir, que por cada uno de los rodeados, habían 10 uniformados fuertemente armados. Fruto del tiroteo dos policías resultaron “heridos” por los supuestos disparos de los estudiantes. La prensa matutina de ese “Día de los Enamorados” dice lo siguiente:

-Que a pesar del fuerte tiroteo, el Presidente Balaguer pudo “conciliar el sueño”.
-Diplomáticos concertaban una reunión con el Nuncio Apostólico, para mediar en el conflicto y evitar un baño de sangre.
-Más de 160 personas detenidas en todo el país, incluyendo síndicos, regidores, dirigentes políticos de todos los partidos, militarización de locales sindicales y un despliegue militar en casi todas las ciudades del país. Hubo apresados en Santiago, Moca, Bonao, Puerto Plata, San Pedro, Barahona, San Francisco de Macorís, etc. El Síndico de La Romana fue apresado junto a varios regidores.
-En horas de la mañana la UASD estaba rodeada por efectivos militares con armas telescópicas, 10 tanques de guerra, varios carros de asalto y un helicóptero que sobrevolaba la universidad y barrios de la capital.
-Los vecinos de las cercanías de la UASD ante tal despliegue militar, optaron por abandonar el área.
-Ante estos atropellos, se produjeron mítines y movilizaciones en prácticamente todo el país.
-Los militares dieron un plazo hasta las dos de la tarde para que los universitarios desalojaran la institución.
-El Consejo Universitario emitió un comunicado condenando la acción gubernamental y reclamando al Presidente de la República el levantamiento del cerco y respeto a la vida de los universitarios dentro del campus.

La oficina de Información de la Policía Nacional, emitió una Declaración, cuyos puntos más relevantes fueron:

a-Los agentes policiales estaban ubicados lejos de la universidad y cerca de las dos de la madrugada del día 14 fueron sorprendidos por un intenso tiroteo que procedía de los diferentes edificios de la UASD.

b-Se pudo establecer por el sonido “peculiar de los disparos”, que los mismos provenían de ametralladoras calibre 50 y 30, fusiles Fal y Máuser y de armas cortas. De dos policías que fueron heridos, uno perdió tres dedos por una bala de grueso calibre (ametralladora calibre 30).

c-El Comunicado policial termina con esta perla:

“Es notorio que a la 1:45 de la madrugada del día 14, desde Radio Habana, Fidel Castro pronunció una alocución incitando a los estudiantes universitarios a una rebelión armada y aproximadamente 12 minutos después, comenzó la agresión desde los edificios de la Ciudad Universitaria”.

Posteriormente cuando el cerco estuvo completado, por órdenes del Presidente de la República, se permitió la salida de los universitarios rodeados. Para ello se formó una comisión integrada por la Iglesia católica, el titular de la Secretaría de Estado de Interior y Policía, el Jefe de la Policía, oficiales de las Fuerzas Armadas y el Rector de la UASD.

El mismo jefe policial recibía los documentos de las personas y se dio el caso de un estudiante que por humilde apariencia, trasnoche y tensión, le resultó “sospechoso” al General Braulio Alvarez Sánchez, por lo que le interrogó mientras le imputaba su carácter de agitador extra-universitario. El alto oficial le tomó sus libros y mascotas observando que eran de la carrera de Química. Socarronamente le puso un ejercicio y le dijo que si lo resolvía, quedaba libre, en caso contrario iría preso. El El Bachiller Fabio Reyes Castillo no se amilanó y resolvió el problema bajo la mirada atenta de Monseñor Polanco Brito y varios oficiales (ver imagen No. 2789).

Con esta depuración 73 estudiantes fueron liberados y 28 personas entre estudiantes, empleados y jóvenes de secundaria fueron apresados bajo la sospecha de algunos dispararon y serían sometidos a esperticios. A este respecto, el Secretario de Interior y Policía, Dr Goico Morales afirmó que la Prueba de la Parafina a estos presos, “constituye un descargo de la misma conciencia académica de la UASD”. Este procedimiento ya estaba desprestigiado, pues siempre que se aplicaba a un opositor al régimen, daba positivo.

Mientras la prensa conservadora solapadamente apoyaba estas acciones, el periódico El Nacional editorializó contra el despliegue inusitado de tanques y efectivos militares frente a un poco más de 100 estudiantes y empleados universitarios.

Tan pronto concluyó este proceso depurativo, a pesar de las protestas de las autoridades, la UASD quedó en control militar y policial, para ser revisada “de abajo pà rriba y de arriba pà bajo”. Se acordó que la requisa sería por una semana. De inmediato grupos especiales de uniformados utilizando equipos sofisticados para detectar metales se dedicaron a “peinar” todo el recinto. Se levantaron pisos, se vaciaron cisternas, se “revisaron” muchos árboles. También se buscaron armas minuciosame
nte en las alcantarillas, sótanos, techos, plafones, laboratorios, depósito de cadáveres, biblioteca, archivos, escritorios, armarios, solares, áreas deportivas, etc. El Dr Jottin Cury en un artículo periodístico en el Caribe, ridiculizó esta búsqueda, destacando que si el objetivo de tal invasión militar era buscar armas, de seguro “tendrían que encontrarlas”, para justificar la ocupación y no quedar en ridículo ante el mundo.

Luego de varios días de búsqueda sin resultado alguno, hasta la prensa conservadora reclamaba el cese de la búsqueda. El periódico El Caribe en su Editorial y caricatura, sintetizaba este reclamo. Sin embargo, el Secretario de las Fuerzas Armadas, pedía que se prolongara el cerco pues “siete días eran insuficientes”. El 20 de Febrero el Presidente Balaguer declaró a la prensa “que se hará todo lo posible para que el registro concluya en el plazo convenido”.

Luego de esta declaración, la incómoda situación “se resolvió” cuando en la mañana de ese mismo día 20, se “descubrió” el arsenal que tenían los estudiantes. Se encontraron 24 armas de guerra algunas de grueso calibre, fusiles, 10 granadas y más de 800 proyectiles. El hallazgo llenó de júbilo los cuerpos armados. Oficiales de la aviación, la marina, el ejército y la policía, fueron entusiasmados a la UASD a observar el trofeo. El General Braulio Álvarez-según reseñó El Nacional-lamentó que no apareciera la ametralladora calibre 50 que él escuchó disparar en la madrugada del día 14, mientras estaba de visita en el Hospital Militar Litgow Ceara.

Ante este desproporcionado hallazgo y las muestras de alegría de los efectivos militares y policiales, una ola de incredulidad recorrió el país. El silencio de la prensa y la colectividad nacional, fue la respuesta.

Cumplido el plazo, a las 3:45 de la tarde del 21 de Febrero salieron las tropas.

Desocupada la UASD, posteriormente se reunió el Claustro Universitario y se realizaron las elecciones de las nuevas autoridades universitarias, saliendo Rector el Ing. Aybar Nicolás y Hugo Tolentino y Rafael Abinader, Vice-rectores. De inmediato expresaron su esperanza de una mayor asignación presupuestaria, la devolución de los autobuses y la libertad de los apresados durante el cerco.

Al retomar los universitarios su centro académico, descubrieron numerosos letreros obscenos, numerosas propiedades destruídas, artículos menores sustraídos y la desaparición del dinero de varias cajas chicas (de seguro para hacerle la prueba de la parafina).

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